Sexo y flores para colorear, una moda que hace furor en Brasil

Los libros para pintar con flores y animales hacen furor en Brasil, donde este pasatiempo 'antiestrés' para adultos vendió ya más de un millón de ejemplares y hasta ganó una categoría más: sexo para colorear.

Los famosos "Jardín Secreto" y "Bosque Encantado" de la británica Johanna Basford que detonaron esta tendencia mundial en 2013 cayeron en tierra abonada en Brasil, con 202 millones de habitantes, altos niveles de consumo e interés por las tendencias globales, donde hay además mediocres índices de lectura.

La editorial Sextante publicó estos títulos a partir de fines de 2014 en Brasil, pero el boom estalló a inicios de este año. Según el ránking de la consultora especializada Publishnews, "Jardín Secreto" lidera la lista de los más vendidos desde inicios de mayo, con más de 880.000 ejemplares.

"Por las dimensiones de Brasil aquí todo explota mucho. Estos libros para pintar siempre han existido pero ahora se pusieron de moda, aparecieron en las redes sociales y creemos que aún hay espacio para que esta tendencia continúe un tiempo más en Brasil", señaló a la AFP Ismael Borges, responsable de mercado editorial local en la consultora Nielsen.

Carlo Carrenho, de Publishnews, dice que "en un momento complicado para las librerías estos libros para pintar han mejorado las ventas".

En el sitio global de Amazon las obras de Basford están entre las diez más vendidas.

En una gran librería de Sao Paulo hay un mesón exclusivo con más de 30 títulos diferentes de estos libros que, según la publicidad, relajan y combaten el estrés.

En la céntrica Avenida Paulista, un hombre vende láminas sueltas para pintar y en los kioscos de periódicos abundan las ediciones alternativas al "Jardín Secreto".

Un diario de Rio de Janeiro, Meia Hora, hasta hizo recientemente una "portada para colorear" con el Cristo Redentor, señalando que la ciudad está triste por la violencia pero que "podemos ayudar a colorear todo de nuevo".

En Brasil hay grupos de Facebook dedicados al asunto con miles de adherentes y la prensa dedica columnas de opinión para debatir si colorear tiene o no efectos terapéuticos.

"El libro sirve como una válvula de escape del estrés del día a día porque cuando uno está ahí pintando no se da cuenta de cómo pasa el tiempo", comenta a la AFP Adriana Marinho, de 30 años, una licenciada en Derecho de Minas Gerais (sudeste) que también cayó "en la fiebre" de estos libros, como dice ella misma.

Es la creadora de una 'fanpage' en Facebok que tiene casi 60.000 asociados donde se comparten dibujos, técnicas e información.

"No se puede comparar pintar con leer, uno se involucra de manera distinta. A mí me gusta leer, pero con tres hijos no tengo tiempo", declaró.

De acuerdo a Borges, el consumidor de este producto "no es un lector tradicional ni visitante asiduo de librerías".

Esta moda disparó además todo un comercio de productos como lápices de colores, cajitas especiales para guardarlos y hasta bolsos para cargar los libros.

Bebel Abreu no esperaba el éxito que cosecharía su pequeña editorial Bebel Books con una idea que nació en una cena informal.

El fenómeno de los libros para pintar aún no explotaba totalmente en Brasil cuando decidió llevarla adelante a inicios de este año "casi como una humorada" restringida al mundo de las editoriales independientes.

Pero "Suruba para colorir" - algo así como "Orgía para pintar" en español - ya lleva tres ediciones: la primera fue de 1.800 ejemplares y, la tercera, de 25.000. Ya está a la venta en grandes librerías de todo Brasil, y en otras de Irlanda, Inglaterra, Holanda, Alemania y Estados Unidos, además del sitio online (http://www.bebelbooks.iluria.com).

"Fue una gran sorpresa porque empezó como una humorada y tomó mucho vuelo. No fue planteado como una reacción a esto de los libros para pintar, aunque tuvo un excelente 'timing' y terminó convirtiéndose en un contrapunto divertido y menos conservador para esa moda de pintar", contó Abreu a la AFP.

Una treintena de caricaturistas brasileños participa de la edición, donde la consigna era "dibujar una escena de sexo grupal en blanco y negro que se pudiera pintar", explica Abreu. Entre los dibujantes hay nombres reconocidos como Laerte o Adão Iturrusgarai.

"Ha sido un éxito comercial, pero como es una moda y se terminará algún día no sé si sacar una nueva edición. Aunque sí, hemos pensado editarlo también en español", comentó.


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