Islandia, una isla próspera en el Atlántico norte

Islandia, que este sábado elige a su presidente, es una isla volcánica del Atlántico norte, un país de pesca y turismo que recuperó la prosperidad después de verse barrido por la crisis financiera de 2008.

Situada al nivel del círculo polar ártico pero con un clima suavizado por el Gulf Stream, Islandia cuenta con 334.000 habitantes repartidos en un territorio equivalente a un tercio del de Italia.

La pesca sigue siendo un pilar de la economía de la isla (25% des de sus exportaciones), aunque la energía hidroeléctrica y geotérmica, los servicios y sobre todo el turismo son hoy día los sectores que más trabajo crean.

El sector pesquero islandés se ha visto perjudicado por las sanciones mutuas entre la UE y Rusia a propósito del conflicto ucraniano. Islandia se asoció a las sanciones europeas pese a no ser miembro del bloque.

El derrumbe en 2008 del sector bancario, hipertrofiado, hundió la economía del país, que se vio obligado a suscribir un préstamo del FMI. Los culpables de fraude fueron a la cárcel, los bancos fueron nacionalizados y los inversores extranjeros obligados a asumir pérdidas.

La economía de la isla volvió a crecer en 2011, y hoy en día Islandia presume de un vigoroso crecimiento (4,2% en el primer trimestre). El desempleo está por debajo del 5%, y la deuda pública cayó el año pasado a los niveles de 2009.

El PIB por habitante es un 25% superior a la media de los 28 países miembros de la Unión Europea.

En busca de seguridad política y monetaria después de la crisis de 2008, Islandia abrió en 2009 unas negociaciones de adhesión a la UE.

Entre 2011 y 2013 la negociación avanzó de forma constante, excluyendo los derechos de pesca, objeto de un fuerte diferendo entre Reikiavik y Bruselas.

En 2013, las negociaciones fueron suspendidas por la coalición de centro-derecha que llegó al gobierno. En marzo de 2015, la isla renunció oficialmente a la adhesión. "La puerta sigue abierta", replicó entonces Bruselas.

Islandia se vio especialmente sacudida por los trabajos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que a comienzos de abril ventiló el escándalo de los llamados papeles de Panamá.

Según las revelaciones, unos 600 islandeses tuvieron intereses en paraísos fiscales. Entre ellos figuraba el primer ministro de centro-derecha Sigmundur David Gunnlaugsson.

Durante seis días, miles de islandeses se manifestaron para exigir su dimisión y un adelanto de las elecciones legislativas. Gunnlaugsson renunció el 5 de abril pese a sus desmentidos, y los comicios están previstos en otoño.

En la presidencial del sábado, el favorito, según los sondeos, es Gudni Johannesson, un historiador de 47 años sin filiación política que se presenta como un candidato en contacto directo con el pueblo.


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