Italia 2018 -  12 de diciembre 2018 - 09:28hs

El populismo y la ultraderecha conquistaron el Gobierno de Italia en 2018

El 2018 fue el año en el que el populismo del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga lograron llegar al poder y formar su "Gobierno del cambio", tras superar "in extremis" el bloqueo surgido de las históricas elecciones de marzo.

El año comenzó con una campaña electoral aguerrida en la que el centro de los ataques fue un Partido Demócrata (PD, centroizquierda) que había gobernado con altibajos los últimos 5 años, pagando para ello el alto precio de las divisiones y las fracturas internas.

Hasta el 4 de marzo, día de los comicios, estuvo muy presente el problema de la inmigración tras las masivas oleadas desde el norte de África, así como el auge del racismo, constatado en el tiroteo de febrero en Macerata, donde un neonazi hirió a seis inmigrantes.

En este clima, los electores tuvieron que elegir entre un PD exhausto en manos de Matteo Renzi, la coalición de derecha entre la Liga de Matteo Salvini y Silvio Berlusconi, o un M5S encabezado por Luigi di Maio que abanderó el discurso de la indignación.

Los italianos hicieron del M5S la fuerza más votada en solitario, algo que ya logró en 2013 -aunque no gobernó por no tener mayoría- y el PD quedó como segundo, pero por encima de todos ellos estuvo la coalición de derecha, también sin mayoría.

Este escenario fragmentado dio lugar a unas broncas negociaciones en las que el M5S, como fuerza más votada, tuvo que buscar aliados: en primer lugar lo hizo con la izquierda del PD, que miró para otro lado, y después se dirigió a una parte de la derecha.

En concreto se interesó por la Liga, aunque exigió para pactar que rompiera su unión con Berlusconi: Al final esto se produjo y ambos partidos conformaron su "Gobierno del cambio" con la firma de un "contrato" que plasmó sus objetivos en la legislatura.

El M5S, fundado en 2009 contra el sistema político tradicional, logró el poder después de un ascenso paulatino y la conquista de varias ciudades como Roma, gracias al voto del descontento y de la indignación, sobre todo después de la crisis.

Y Salvini, líder de la Liga desde 2013, no solo fue capaz de hacer de este viejo partido regional que promovía la independencia del norte una fuerza nacional y soberanista, sino que la aupó como principal alternativa derechista, desbancando a Berlusconi.

Las negociaciones para formar Gobierno también demostraron el poder del jefe del Estado, Sergio Mattarella, a quien no le tembló el pulso a la hora de vetar a un candidato a primer ministro euroescéptico.

Ochenta y nueve largos días después de los comicios, finalmente juró el nuevo Gobierno, presidido por el desconocido jurista Giuseppe Conte y con los responsables del M5S y de la Liga como vicepresidentes, Luigi Di Maio y Salvini, respectivamente.

No faltaron los sustos durante las negociaciones entre el M5S y la Liga, como cuando se filtró un borrador de su acuerdo de gobierno en el que se contemplaba la posibilidad de salir del euro, una idea después eliminada.

Y es que este nuevo Ejecutivo en la tercera potencia europea no disimula su postura muy crítica hacia la Unión Europea y ahora mantiene un pulso con la Comisión Europea para lograr la aprobación de los Presupuestos expansivos.

Aseguran que un mayor endeudamiento ayudaría al país a dejar atrás los años de la austeridad y permitiría mejorar sus infraestructuras, sobre todo después del momento más aciago del año, el derrumbe del puente de Génova (noroeste), que provocó 43 muertos.

También ha dirigido sus críticas al continente por la gestión del fenómeno migratorio, pues Roma ha reclamado a sus socios una mayor implicación en el reparto de los inmigrantes que llegan a su costa.

Salvini, como ministro del Interior, impulsó una férrea política de puertos cerrados para impedir el desembarco de los inmigrantes y no ha cejado en sus descalificaciones a las ONG que salvaban vidas en el Mediterráneo central, algunas perseguidas judicialmente.

Todo a pesar de que 2018 fue el año en el que las llegadas de inmigrantes se vieron drásticamente reducidas.

Tras medio año en el poder, el M5S y la Liga han aprobado una ley que dificulta la situación de los inmigrantes solicitantes de asilo y han recortado las pensiones vitalicias en el Parlamento.

Y se preparan para impulsar sus medidas estrella una vez que el Parlamento apruebe sus Presupuestos: un renta para desempleados, la reforma del Sistema de Pensiones que se implantó en los años de la crisis y un impuesto fijo para empresas, entre otras muchas.