Este verano boreal, la bahía de Ny-Ålesund está sembrada de bloques de hielo que flotan tras desprenderse del frente azul del glaciar. Foto/AFP

AFP

Bajo efecto del calentamiento, los glaciares costeros de la isla noruega de Spitzberg, en el Ártico, aceleran su desplazamiento natural hacia los fiordos, como ocurre con el de Kronebreen, que avanza varios metros cada día.

Este verano boreal, la bahía de Ny-Ålesund está sembrada de bloques de hielo que flotan tras desprenderse del frente azul del glaciar bañado por las aguas del Ártico. Alrededor se ven montañas peladas, tundra y otros glaciares.

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"Los glaciares costeros dan nacimiento a los icebergs, produciendo una transferencia de hielo de la tierra hacia los fiordos", explica a la AFP Heidi Sevestre, doctora en glaciología de la Universidad Svalbard de Longyearbyen, puerto de entrada de Spitzberg.

Bajo el efecto del calentamiento, extremadamente marcado en el Ártico y especialmente en Spitzberg, la progresión de los glaciares se acelera y "pierden cada vez más hielo cada año, asegura la experta.

El Kronebreen, uno de los glaciares que vigila en el marco de un proyecto de investigación colectivo (Crios), no escapa a la regla.

Este "monstruo" (30 km de largo, 3 a 400 metros de espesor y 4 km de ancho) avanza "hasta 5 metros por día en verano", explica Heidi Sevestre. "Es uno de los más rápidos del archipiélago de Svalbard".

En Ny-Ålesund, un pueblo minero ahora reconvertido en estación de investigación científica, la temperatura del aire oscila entre 5 y 10°C. En esta época, los glaciares se derriten y el agua se infiltra, lo cual provoca el fenómeno de aceleración al lubrificar el deslizamiento del hielo sobre la roca.

Sin embargo, el avance se acompaña de un retroceso espectacular del frente Kronebreen. "El frente de los glaciares es muy sensible a la vez a la temperatura del aire y la del agua" que están en fuerte incremento, explica el científico.

"El frente del Kronebreen retrocedió un kilómetro en tres años, es increíble", comenta la investigadora. En 30 años, el gigante de los hielos perdió 7% de su superficie.

Por esa razón, las cartas marinas de los fiordos, incluso las que tienen apenas unos años, pierden vigencia.

Este movimiento de reducción se está produciendo en todos los glaciares, tanto en Svalbard (1.600 catalogados) como en otras partes del mundo, con excepción de los pocos lugares donde las precipitaciones de nieve son muy importantes.

"El hielo acumulado durante mucho tiempo en los continentes se está derritiendo rápidamente", explica Florian Tolle, glaciólogo que trabaja en el valle de Ny-Ålesund desde hace 10 años. A ese ritmo, "significa que ocurrirán variaciones del nivel del mar más rápido que en la última época glaciar", explica el investigador basado en Besançon (Francia).

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) prevé un alza de entre 26 y 82 cm del nivel de los océanos para el período 1986-2005 y el fin del siglo (debida a la vez a la fundición de los hielos y la dilatación del agua recalentada).

Sin embargo "no sabemos evaluar correctamente el volumen de hielo que se pierde cada año en los grandes glaciares costeros", señala Heidi Sevestre.

Para avanzar en la comprensión del fenómeno, las fotos satelitales son actualmente de gran ayuda, pero nada reemplaza el trabajo in situ.

"Hay que tener los dos pies sobre el hielo", afirma Heidi Sevestre. En 2013, la joven formó parte de un equipo que accedió al Kronebreen en helicóptero. "Acampamos en un islote sin grietas", relata la francesa, para perforar un agujero vertical de 300 metros que llegó hasta la roca, lo cual permitió instalar instrumentos de medición".

Durante un año y medio se recabaron valiosos datos (temperatura, presión del agua bajo el glaciar, espesor de los hielos, etc) que ahora están siendo analizados.

Posteriormente, el dispositivo no resistió al avasallante avance del glaciar, confía la investigadora."Tuvimos que abandonar el material".

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