Mark Wahlberg

Showbiz

Cualquier actor que haya trabajado durante varias décadas en la industria del cine tiene algún trabajo, cuando no varios, que desearía eliminar de su filmografía. En el caso de Mark Wahlberg, no se trata de algunas de sus comedias gamberras o de las producciones más comerciales pero insulsas que ha protagonizado, sino del filme que rodó a las órdenes del premiado realizador Paul Thomas Anderson: 'Boogie Nights' (1997).

Pese a que él no es el único miembro del reparto que se arrepiente de haber aceptado participar en el proyecto -Burt Reynolds llegó a las manos con el director durante el rodaje y juró que nunca volverían a trabajar juntos-, en su caso se trata más bien de remordimientos morales derivados de su religión que de una mala opinión acerca de la historia, centrada en una estrella emergente de la industria del porno en la década de los 70 y de los 80."Sencillamente, lo único que puedo hacer es esperar que a Dios le gusten el cine y que además sea misericordioso, porque lo cierto es que en el pasado he tomado algunas decisiones bastante malas.

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'Boogie Nights' está en los primeros puestos de esa lista de arrepentimientos", explicó a su paso con una conferencia católica celebrada en Chicago, durante la que respondió preguntas acompañado del cardenal Blase Cupich.La fe del intérprete fue lo que le salvó durante su adolescencia en Boston, después de pasar 45 días de su sentencia de dos años en prisión para adultos por una agresión racista a un inmigrante, y mientras se recuperaba de su adicción a diversas sustancias.

En la actualidad, sigue compaginando sus creencias con una intensa actividad física, que componen los dos pilares de su filosofía vital como estrella de cine y padre de familia. A diferencia de otros compañeros de profesión que prefieren abrazar un modo de vida más hedonista, Mark Wahlberg sigue unos horarios espartanos, levantándose a las cinco de la mañana para rezar y leer la Biblia durante al menos quince minutos antes de comenzar su entrenamiento, y acostándose casi al mismo tiempo que los más pequeños de sus cuatro hijos, nunca más tarde de las ocho y media. "Nada, no importa que sea un partido de los Patriots o la mismísima Super Bowl, va a conseguir que no vaya a misa", afirmó durante su intervención.

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