WASHINGTON Economía -  15 de noviembre 2013 - 10:45hs

¿Ha llegado Obama al punto de no retorno?

Los traspiés del presidente Barack Obama en su segundo mandato han hecho caer su popularidad a niveles muy bajos y puesto en entredicho su credibilidad entre los ciudadanos, pero ¿ha alcanzado su presidencia un punto de no retorno?

La historia y las encuestas de opinión sugieren que cuando los presidentes reelegidos caen en los sondeos es muy difícil, si no imposible, recuperar el terreno perdido.

El escaso profesionalismo que ha hecho gala el gobierno en el lanzamiento de su plan de salud, sublevando incluso a sus compañeros demócratas, ha dado a Obama una medida de la profundidad de los males que lo aquejan.

"Me disculpo por no haber tenido un mejor desempeño en los últimos meses", afirmó Obama el jueves en una rueda de prensa, salpicada de inusuales mea culpa.

"¿Tendré que trabajar para reconstruir la confianza respecto a algunas de nuestras iniciativas? Sí", aseveró.

Debería actuar rápido.

Una encuesta de NBC y The Wall Street Journal situaba hace dos semanas la tasa de aprobación de su gobierno en 42%.

Una semana más tarde, un sondeo del Pew Research le otorgaba 41%. El último miércoles, una medición de la Universidad de Quinnipiac University, la situaba en 39%, un nuevo récord de baja aprobación.

"Por primera vez parece que el suelo del 40% se está resquebrajando", señala Tom Malloy, director adjunto del instituto de sondeos de la Universidad de Quinniapiac.

¿Pero importan las encuestas para un hombre que no se presentará nunca más a unas elecciones a presidente?

Los presidentes de segundo mandato disfrutan de mayor libertad para escapar de la tiranía de las encuestas en relación a su trabajo diario y se obsesionan más con evitar dejar el poder con una imagen de fracaso.

Pero la imagen deteriorada de Obama amenaza con hacerle perder autoridad en el Congreso en un momento en que se llevan a cabo negociaciones sobre reformas clave, como la ley sobre la inmigración, que se encuentra bastante avanzada.

Barack Obama también solicitó un retraso a los senadores que quieren imponer nuevas sanciones a Irán, de forma que le de tiempo a tratar de lograr un acuerdo internacional con Teherán: una pérdida de influencia ante los legisladores podría tener repercusiones mucho más allá del pequeño mundo político de Washington.

Sus colegas demócratas no miran bien tampoco esta caída de la popularidad a algunos meses de las elecciones de medio mandato, que podrían dar al traste con sus ambiciones de lograr la mayoría y recuperar la Cámara de Representantes.

El analista político Charlie Cook estima que Obama sufre un caso clásico de "fatiga del segundo mandato".

Bill Clinton, por ejemplo, vio el final de su segundo mandado empañado por un escándalo sexual. George W. Bush debió enfrentar la impopularidad de la guerra de Irak mientras que Ronald Reagan atravesó el escándalo político del Irangate.

En el caso de Obama, es la reforma de la salud, la famosa 'Obamacare' que sus adversarios republicanos tanto vilipendian, la que lo pone en aprietos.

Según el instituto Quinnipiac, un 52% de los estadounidenses estiman que su presidente no ha sido honesto en este respecto, frente a un 44% que le apoyan.

"Cualquier autoridad elegida que tenga un déficit de ocho puntos (en los sondeos) está en serios problemas", añade Tom Malloy.

Aún si el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, afirma que su jefe no presta mucha atención a los sondeos, Obama podría seguir los pasos de su predecesor George W. Bush, que terminó su segundo mandato con sólo 34% de opiniones favorables.

Sin embargo el único punto positivo es que sus adversarios republicanos son todavía más impopulares que Obama. Tras el reciente cierre y bloqueo del gobierno federal, no recaban más que un 30% de aprobación.

"Si las cifras son bajas para el presidente, son muy altas en comparación con las del Congreso, en particular con los republicanos del Congreso", recuerda Carney.

Y hay que recordar que Obama ya ha desafiado las leyes de la física política en el pasado al lograr un segundo mandato a pesar de contar con una economía renqueante y menos de un 50% de estadounidenses que apoyaron las acciones de su primer gobierno.

"La cuestión ahora es si continuará descendiendo, como hizo Bush. Es muy temprano para saber, pero dependerá mucho de la ley de salud y eso depende mucho de la economía", afirmó por su parte Carroll Doherty, del Pew Research Center.

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