Gobierno de Bachelet volverá a evaluar proyecto de represas en Patagonia chilena. Foto/AFP

AFP

El gobierno de Michelle Bachelet anunció este miércoles que volverá a evaluar en un plazo de 60 días el proyecto que contempla la construcción de cinco represas hidroeléctricas en la Patagonia chilena, propuesto por la eléctrica Endesa.

A fines de enero, durante la administración del derechista Sebastián Piñera, un Consejo de Ministros se reunió para analizar el futuro de la iniciativa, fuertemente resistida por ambientalistas que consideran que dañará uno de los paisajes más vírgenes del planeta.

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El Consejo esa vez debía resolver el destino de 35 reclamaciones ambientales introducidas al proyecto Hidroaysén, y aprobó 33 de ellas. Sobre las dos restantes, decidió mandar a elaborar dos informes técnicos adicionales.

En una nueva sesión del Consejo este miércoles, ahora con los nuevos ministros nombrados por Bachelet -que asumió hace una semana- se decidió invalidar esta última resolución.

"Hemos resuelto invalidar los acuerdos del Comité de Ministros del 30 de enero que resolvieron parcialmente los recursos de reclamación que se presentaron contra el proyecto Hidroaysén", dijo a periodistas el nuevo ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier.

"Dicho pronunciamiento tiene vicios de ilegalidad. Estimamos que lo pertinente es que los recursos de reclamación puedan verse integralmente" y no por separado y durante más de 60 días como lo hizo la anterior administración, agregó.

El proyecto fue aprobado a nivel ambiental en mayo de 2011 y recibió la luz verde para su construcción de parte de la Corte Suprema.

Luego, fueron introducidas unas modificaciones al proyecto propuestas por la empresa y las comunidades locales, que el nuevo gobierno se comprometió a resolver en 60 días.

Resolver estas reclamaciones es vital en términos financieros para que los propietarios del proyecto, la eléctrica Endesa y Colbún, resuelvan si finalmente comenzarán las obras.

Hidroaysén tiene una inversión prevista de 3.200 millones de dólares y busca generar unos 2.750 megavatios (MW), equivalentes al 20% de la actual capacidad instalada de Chile (14.000 MW), un país netamente importador de energía que actualmente recurre principalmente a la energía térmica.

La iniciativa prevé la construcción de cinco represas en los ríos de aguas cristalinas Pascua y Baker, que inundarán unas 5.900 hectáreas en la región de Aysén, sobre la Patagonia chilena, además de la construcción de una línea de transmisión de unos 2.000 km de extensión, para llevar la energía al centro y norte del país.

Antes de asumir, Bachelet consideró "inviable" el proyecto, tal y como está concebido hasta ahora.

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