Alessandra Ambrosio en el desfile de Victoria's Secret junto a Lily Aldridge

Showbiz

Aunque la leyenda urbana asegura que el backstage de un desfile de modelos es una especie de infierno en el que reinan las envidias y rivalidades -es decir, lo mismo que los pasillos o los baños de un instituto cualquiera-, en los últimos tiempos muchas modelos se han esforzado por acabar con este mito ofreciendo una imagen de camaradería y hermandad que, ahora, ha querido reforzar Alessandra Ambrosio en su salida de Victoria's Secret.

De todo lo que su papel como ángel de la firma de lencería ha aportado a su vida -la fama, el lujo, los viajes...-, lo único que echará en falta la maniquí será a sus compañeras."Bueno, creo que lo que más echaré de menos será a las chicas, los ángeles; son todas maravillosas. Echaré de menos todo el tiempo que pasamos juntas haciendo reportajes. Y el show también es divertido. Es una oportunidad muy buena para reunirnos y compartir todo lo que ha sucedido en nuestras vidas", ha explicado la guapa brasileña al portal Access Hollywood.

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Antes de salir a la pasarela una última vez en el reciente desfile de Shangái, Alessandra ofreció un discurso motivacional a las chicas, aunque sin duda el momento más especial para ella se produjo entre bambalinas fue cuando su propia hija, Anja, de 9 años, acudió a saludar y acabó posando junto a todos los ángeles.

Pese a la nostalgia que sin duda le abordará al cerrar un capítulo tan importante de su vida, Alessandra -que trabajó por primera vez con la marca en 2000 en Cannes- se siente lista para pasar página y centrarse en un futuro profesional más diversificado."Tengo muchos proyectos en los que estoy trabajando y había llegado mi momento después de 17 años. Adoro la familia de Victoria's Secret y siempre ocuparán un lugar en mi corazón y seguiré animándoles, pero era tiempo de dejarlo ir", ha asegurado.

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