EEUU Famosos -  11 de junio 2018 - 12:43hs

Rupert Everett perdió "varios papeles" en el cine a causa de su orientación sexual

Aunque sigue presente en la escena interpretativa británica con apariciones regulares en el teatro, la televisión y también en la gran pantalla, el actor Rupert Everett (59) no solo es plenamente consciente de que su trabajo ya no disfruta de la popularidad mundial que le reportaron sus papeles en comedias románticas tan conocidas como 'La boda de mi mejor amigo' (1997) o 'Algo casi perfecto' (2000), sino que además atribuye la falta de oportunidades que ha venido padeciendo en los últimos años al enfoque con el que la industria ha abordado tradicionalmente la homosexualidad.

"Especialmente en esa época el cine era agresivamente heterosexual y los actores homosexuales éramos tratados como ciudadanos de segunda clase. Sé que hay un montón de papeles que no conseguí por un sinfín de razones, por no ser tan buen actor o por haber hecho algunas audiciones horribles. Todo eso influye", ha explicado en una entrevista a la la agencia Press Association para, a continuación, centrarse en aquellas oportunidades que perdió a causa de la discriminación sufrida.

"Pero puedo decir que en tres o cuatro películas en las que hice muy buenos castings, y en las que tanto los directores como los actores me querían en el equipo, los productores o el estudio en cuestión me acabaron rechazando simple y llanamente por ser gay", se ha expresado con la rotundidad que siempre le ha caracterizado.

Esta no es la primera vez que el veterano intérprete, quien pronto estrenará un nuevo biopic sobre Oscar Wilde llamado 'The Happy Prince' que ha escrito y dirigido él mismo y que además protagoniza, se pronuncia abiertamente sobre el encasillamiento al que tradicionalmente se han visto sometidos los intérpretes homosexuales: un reduccionismo que tampoco es ajeno a otras minorías pero que, en su caso, le unió durante muchos años al cliché de "amigo, confidente o peluquero" de la protagonista.

"Mi función era básicamente la de ser el mejor amigo gay de la chica, su confidente o una especie de peluquero con el que desahogarse. No hay nada de malo en ello, pero como actor es muy frustrante no poder salir de esos estereotipos y darte cuenta de que no hay mucho más que puedas hacer", ha reflexionado en la misma conversación, antes de comparar su caso con el amplio margen de maniobra del que disfrutan los actores heterosexuales.

"En otras palabras, los heterosexuales pueden interpretar todos los personajes gays que quieran, pero a los gays casi no nos dan oportunidades para encarnar heterosexuales. Y, teniendo en cuenta cómo funciona el status quo, eso se debe a que, independientemente de lo 'masculino' que seas, siempre van a pensar en ti bajo la etiqueta simplista que se atribuye a la homosexualidad", ha sentenciado.