Amber Heard en la premiere de 'Aquaman' la semana pasada

Showbiz

La actriz Amber Heard no ha querido profundizar de nuevo en los entresijos de la batalla -mediática y judicial- que mantuvo hace dos años con su ya exmarido Johnny Depp no solo para divorciarse definitivamente de él sino, desde su punto de vista, también para hacer justicia después de alegar que el astro de Hollywood le había maltratado física y psicológicamente en la recta final de su conflictivo matrimonio.

Sin embargo, resulta imposible desligar el contenido de las declaraciones que acaba de ofrecer la intérprete al nuevo número de la revista Marie Claire de ese período tan turbulento y reciente de su trayectoria, sobre todo porque la artista ha prometido que seguirá utilizando el altavoz que le proporciona su mediático trabajo para seguir luchando por una sociedad más igualitaria que conceda el mismo grado de validez a los testimonios de mujeres y hombres.

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"Cuando una mujer hace acopio de valentía y sale a la palestra para denunciar los abusos que ha sufrido, por lo general su historia va a ser recibida con escepticismo, hostilidad y vergüenza. Lo único que tiene que hacer un hombre para desacreditar su versión de los hechos es señalar un posible incentivo para su decisión de hablar en público, y si no lo hace él ya lo hará la sociedad", ha afirmado tajante en su última entrevista a la publicación.

"Mi trabajo me proporciona una plataforma para arrojar luz sobre estas cuestiones. En estas circunstancias, creo que el silencio es sinónimo de complacencia ante lo que ocurre", ha añadido para poner de manifiesto la motivación que encierran sus palabras.Para sacar el máximo partido a su intervención pública, la protagonista -junto a Jason Momoa- de la esperada película 'Aquaman' también ha aprovechado la ocasión para explicar por qué la brecha salarial que existe en la meca del cine es solo uno de los muchos ejemplos -de los más significativos, eso sí- que demuestran por qué el sistema está corrompido al haber sido diseñado para garantizar la discriminación de la mujer.

"Como mujeres, se nos paga menos y eso que en general tenemos que pasar más horas en el set de rodaje debido al pelo y al maquillaje... Es que estamos trabajando en un entorno en el que la desigualdad es parte inherente del mismo", ha asegurado en la misma conversación para abordar, justo a continuación, otro tema espinoso como el que se deriva de los cánones contemporáneos de la belleza femenina.

"Hay como una especie de disculpa implícita que se espera de mí por supuestamente participar de esas convenciones sociales sobre la belleza, pero no, me niego a jugar en ese terreno y a validar la falsa narrativa de que la expresión de la sexualidad o la feminidad es incompatible con el derecho a tener poder sobre una misma. Mi apariencia física, al margen de cómo afecte a los demás, es mía y la forma en que yo decida transmitirla solo me concierne a mí", ha aseverado.

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