Pitbull

Showbiz

El intérprete Pitbull cierra 2018 con unos cuantos logros más en su haber: este mismo fin de semana se convertía en el tercer latino en recibir el honor de dejar sus huellas frente al mítico Teatro Chino de Hollywood y la lista anual de la revista Forbes le colocaba hace unos meses en el octavo puesto de las estrellas del hip-hop más ricas de la industria musical.

Lo lógico sería esperar que de cara a 2019 el incombustible artista se marcara como objetivo seguir cimentando y ampliando ese imperio que ha construido bajo la marca 'Mr. 305', que incluye desde un tipo de vodka a una compañía de producción, una marca de ropa y una línea de fragancias. Sin embargo, el proyecto más importante para Armando Pérez -como se llama realmente la estrella- son los centros educativos 'SLAM!' que fundó en 2013 en su Miami natal y que trata de que chicos y chicas en riesgo de exclusión o provenientes de entornos empobrecidos continúen adelante con su educación a través de un programa basado enel deporte, el liderazgo, el arte y la dirección.

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"En materia de educación, ahora tenemos diez escuelas con un total de diez mil niños en ellos. Así que diría que para el próximo año mi resolución sería conseguir llegar a las veinte escuelas con veinte mil alumnos", ha asegurado en una nueva entrevista a Vanity Fair.Al margen de ese propósito, Pitbull quiere seguir utilizando su música para "unir a las personas" en una sociedad cada vez más dividida y polarizada como la estadounidense.

El estatus o la fama que se puedan desprender de su trabajo son solo una consecuencia más, no su motivación para seguir rompiendo barreras. "Hay una lección muy importante que aprendí en la calle y que me enseñó un buen amigo: No creas nada de lo que oigas y, de lo que veas, créete solo la mitad", asegura respecto a su posición privilegiada en la escena del reguetón y el hip-hop.

"No me gusta que nadie sepa cuánto ganamos o no", añade utilizando la primera persona del plural para referirse al equipo que le ha ayudado a alcanzar la situación privilegiada en que se encuentra.

"Somos del tipo de gente que no vive en función de los parámetros sociales. Cómo explicarlo... Déjame pensar: yo no vivo para los números, vivo para ser feliz. Lo importante es el viaje en sí. Porque al final del día, no importa la cifra que ganemos o lo que podamos comprar con ella, no podemos llevarnos nada de eso con nosotros. Yo prefiero pasar desapercibido, ser discreto y permanecer algo aislado. Y que piensen de mí lo que quieran".

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