Imagen compartida ayer miércoles por Pastora Soler para anunciar la llegada de Vega

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La cantante Pastora Soler, su marido Francis Viñolo y la pequeña Vega, quien llegó al mundo hace solo dos días, ya se encuentran en casa para descansar y, por supuesto, para seguir asimilando en la intimidad los muchos cambios que la recién nacida ha provocado ya en su vida familiar, en la que también juega un papel destacado, como no podría ser de otra manera, la primogénita del matrimonio: Estrella, de cinco años.

Antes de abandonar el hospital sevillano Santa Ángela de la Cruz, la intérprete y el coreógrafo han dedicado unos minutos a hablar con la prensa para presentar a Vega en sociedad, así como para satisfacer la curiosidad de la opinión pública en torno a los detalles más relevantes sobre el nacimiento. "La niña ha pesado tres kilos, ha sido todo súper fácil y me he sentido como en casa", ha explicado la artista sobre la experiencia relativamente apacible que ha vivido en el citado centro.

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El entusiasmo que destilan los orgullosos papás se debe, asimismo, a la noche tan placentera que pasaron una vez finalizado el parto y también a la "emoción" con la que la mencionada Estrella esperaba la llegada de su hermanita, quien por otro lado le restará algo de atención paternal en los meses que están por venir.

"Está emocionada. Ayer estuvo todo el día con nosotros aquí, pero hoy ha ido al colegio. Hay que tener cuidado ahora porque ya no es la única. Pero nos lo pone muy fácil, la verdad es que es muy buena", ha añadido Pastora para revelar, justo a continuación, que la decisión de llamar a su segunda hija Vega no estuvo exenta de dilemas de última hora. "Vega es el nombre de la estrella que más brilla, tiene mucha fuerza, pero no nos decidimos hasta el final", ha aseverado.

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