Lily Allen con su novio David Harbour en su última aparición pública

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La cantante Lily Allen no ha sido la primera ni será la última estrella de la música que vea cómo su carrera queda eclipsada por los escándalos relacionados con sus problemas con el alcohol y las drogas.

La gran diferencia entre ella y otras celebridades que se han encontrado en su misma situación es que, ahora que ha abrazado la sobriedad, no trata de disimular lo mucho que echa de menos sus antiguos excesos. En su caso, se debe principalmente a que el alcohol le ayudaba a sobrellevar los muchos eventos a los que acude por trabajo.

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"No creo que consumiera porque me sintiera intimidada; simplemente, los demás me aburrían. El otro día fui con mi novio a una fiesta y no pude contenerme, le dije: 'La gente es una mi**da'. No podía soportarlo", ha explicado ahora para poner un ejemplo de cómo ha cambiado su vida social, que en la actualidad comparte en gran parte con el actor David Harbour.

"Creo que esa era la razón por la que bebía y consumía drogas tan a menudo. Era la única manera en que podía soportar la idea de mantener una conversación con otras personas", ha admitido.

Dejar la bebida también ha afectado a su proceso creativo. Su próximo álbum será el primero que publique en esta nueva fase y la temática de sus canciones ha dado un giro radical en consecuencia.

"Muchas de las canciones que he escrito contenían referencias al alcohol, las fiestas o perder el control. Ahora lo menciono alguna vez, sí, cuando hablo de estar triste y las ganas que me entran de recurrir al alcohol, pero no tan a menudo como antes", ha desvelado al periódico The Sun.

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