El príncipe Enrique

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El príncipe Enrique parece haber sido la última víctima de dos conocidos bromistas rusos llamados Vladimir Kuznetsov y Alexey Stolyarov -más conocidos como Vovan y Lexus- que le llamaron en dos ocasiones al teléfono fijo de su nueva residencia en la isla de Vancouver, Canadá, haciéndose pasar por la activista Greta Thunberg y por el padre de la joven.

Las supuestas conversaciones que ambos mantuvieron con el nieto de Isabel II el pasado 31 de diciembre y el 2 de enero han sido publicadas ahora en YouTube y en Facebook en forma de un vídeo que muestra a Enrique y a Greta caracterizados como personajes de animación.

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El desliz que ha cometido el hijo menor del príncipe Carlos de Inglaterra, al dejarse engañar aparentemente con tanta facilidad para responder a preguntas muy delicadas, le ha colocado en una posición muy incómoda y sin duda habrá levantado ampollas entre los miembros de la monarquía británica, que se da por sentado que no están nada contentos con su esposa ni con él desde que decidieran renunciar a sus funciones representando a la monarca para salir del núcleo duro de la familia real.

A lo largo de las dos charlas, Enrique se pronunció acerca de su retirada como 'royal' para asegurar que casarse con un príncipe o una princesa no es el cuento de hadas que muchos imaginan y expresar además su deseo de comenzar desde cero lejos de Reino Unido.

"Se trata de una conversación que probablemente sería mejor que mantuviéramos en otra ocasión, porque hay muchas capas y muchas piezas del puzzle en esta situación", se puede escuchar diciendo a Enrique en las grabaciones, tras titubear ligeramente. "Pero a veces la decisión adecuada no es la más sencilla de tomar. Y esta no ha sido fácil, en absoluto, pero se trataba de lo que era mejor para nuestra familia y lo que debíamos hacer para proteger a nuestro hijo".

Ante la cuestión, planteada por el impostor que fingía ser el padre de Greta, de si la vida como un ciudadano de a pie no se le haría cuesta arriba comparada con la que llevaba en el interior de palacios y rodeado de ayudantes, él contestó entre risas: "Se te olvida que formé parte de la vida militar durante diez años, así que soy mucho más normal de lo que a mi familia le gustaría admitir".

El único tema en el que no consiguieron tirarle de la lengua fue en lo tocante a la relación de su tío, el príncipe Andrés, con el empresario Jeffrey Epstein, que se suicidó el pasado verano en prisión mientras esperaba a ser juzgado por tráfico sexual de menores.

"Tengo muy poco que decir sobre eso. Pero lo que sea que haya hecho o que no haya hecho, es totalmente ajeno a mi esposa o a mí. Nosotros operamos desde la inclusividad y centrándonos en la comunidad, así que estamos separados de la mayoría de mi familia", señala Enrique, confirmando así indirectamente los rumores de que ha perdido el contacto con sus parientes.

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