Los duques de Sussex

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La esperada biografía de los duques de Sussex, 'Finding Freedom', se ha promocionado durante los últimos meses como un verdadero 'bombazo' que ofrecerá por primera vez su versión de los hechos acerca de esa salida de la familia real británica que se materializó en marzo y acallará las críticas que han venido recibiendo desde entonces.

Los primeros fragmentos del libro, que se publicará el próximo 11 de agosto, han visto la luz a través del dominical The Sunday Times y hacen hincapié una vez más en la supuesta frustración de Enrique y Meghan ante la falta de apoyo que habrían recibido por parte de la monarquía a la hora de abordar su papel de institucional "a su manera" o manejar su creciente popularidad.

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Sin embargo, estos pasajes también ofrecen información inédita sobre su primer encuentro o la actitud esnob con la que el círculo de allegados del príncipe habría recibido a la antigua actriz, a quien algunos se referían supuestamente como "la showgirl de Harry".

El matrimonio ha aclarado que no concedió ninguna entrevista a los autores del libro, Omid Scobie y Carolyn Durand, pero tampoco ha negado el contenido de sus páginas, que desvela por ejemplo que en su primer encuentro -en una cita a ciegas en la Soho House de Londres- quedó claro que Meghan no caería rendida ante los encantos de su ahora marido solo por su título y su sonrisa.

"Al final de la velada, cada uno se fue por su lado. Pese a la evidente química que existía entre ellos, no hubo un beso de buenas noches ni ninguna expectativa de que pudiera haberlo, solo un atisbo de que había surgido algo entre ellos y que esperaban volver a verse pronto", reza uno de los extractos.

Quien sí quedó fácilmente impresionado por la entonces protagonista de la serie 'Suits' fue el nieto de Isabel II, y ambos volvieron a verse en los dos días siguientes; primero en ese mismo restaurante, y después en el apartamento de Enrique en el palacio de Kensington, donde él mismo la recibió en la puerta "entre abrigos colgados de las paredes y sus pares de botas por el suelo".

"Aunque era evidente que quería impresionarla con los detalles de su trabajo, habló de forma franca, sin rodeos, y en ningún momento mencionó nada acerca de ser 'royal' o un príncipe", añaden los autores.

A las seis semanas de conocerse, Enrique invitó a Meghan a acompañarle en un viaje a África asegurándole que él se ocuparía "de todos los detalles". La pareja voló de Londres a Johannesburgo y desde allí tomó un avión privado para llegar a Maun, a lo que siguió un viaje en todoterreno hasta el delta del Okavango, donde se alojaron en unas tiendas de lujo que costarían casi 2.000 dólares la noche.

La rapidez con que evolucionó su romance habría alarmado al príncipe Guillermo, quien supuestamente advirtió a su hermano que se tomara las cosas con calma con "esa chica".

"En esas dos palabras, 'esa chica', Enrique pudo escuchar perfectamente el tono esnob que contradice su propia visión del mundo", afirman los expertos detrás de 'Finding Freedom'. "Además, incluso quitando a Meghan de la ecuación, Enrique ya estaba cansado de la dinámica que se había establecido entre su hermano mayor y él".

La duquesa de Cambridge, esposa de Guillermo, tampoco habría contribuido a acercar posturas entre su cuñado y su marido con la bienvenida que dio a Meghan cuando se mudó a Inglaterra: "Ella se mantuvo leal a Guillermo y a su familia. Una vez Enrique y Meghan se casaron, el distanciamiento entre los hermanos solo se hizo mayor", asegura el libro.

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