Los duques de Cambridge

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Por norma general, los miembros de la familia real británica están acostumbrados a que los curiosos que se acercan a saludarles en sus apariciones públicas se dirijan a ellos con cierta deferencia, y si se trata de encuentros más formales, lo habitual es que sus interlocutores reciban antes una lección exprés en protocolo y etiqueta.

Sin embargo, los duques de Cambridge vivieron una experiencia muy diferente este miércoles cuando acudieron a visitar una residencia de ancianos en Cardiff, para la que anteriormente habían organizado una sesión de bingo por videollamada -con ellos mismos como los encargados de cantar los números- durante el período de confinamiento.

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Para su sorpresa, una de las residentes de 87 años, llamada Joan, recordaba perfectamente el trabajo que habían realizado entonces, y cuando el príncipe Guillermo se acercó a saludarla para preguntarle educadamente si se acordaba de ellos, le respondió con sequedad: "Sí, lo hicisteis de pena".

En realidad, Joan incluyó entre medias una palabra malsonante que consiguió dejar sin palabras a los dos 'royals' durante unos segundos, antes de que estallaran en carcajadas.

Ambos suavizaron la situación reconociendo que nunca antes habían jugado y que sabían que podían haberlo hecho mucho mejor, pero para horror de los empleados del centro, la cosa no acabó ahí. La misma mujer no tenía muy claro quién era Catalina o qué estaba haciendo allí, así que no tuvo ningún reparo en preguntarle a Guillermo: "¿Es tu asistente?".

La duquesa decidió ahorrarle a su marido el mal trago de tratar de buscar una respuesta diplomática y se apresuró a intervenir para aclarar con una sonrisa: "Bueno, sí que soy tu asistente. Llevo siéndolo mucho tiempo".

Al final de la visita, el príncipe Guillermo no quiso marcharse sin dejar claro antes que no se habían ofendido por los comentarios de la mujer. "Me encanta Joan, es genial. Ojalá todo el mundo fuera tan sincero como ella", afirmó.

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