Alicia Keys en la portada de Glamour

SHOWBIZ

Del mismo modo en que Jennifer Lopez nunca ha querido renunciar a los pendientes de aro y los pantalones de chándal con tacones que solía lucir en el Bronx, la infancia de Alicia Keys en los barrios de Hell's Kitchen y Harlem también marcó su sentido de la moda, aunque en otro sentido.

Crecer en contacto directo con la industria del porno neoyorquina consiguió que la cantante se diera cuenta muy pronto de que la forma en que se vestía determinaba en gran parte la impresión que se formaban de ella otras personas, e indirectamente, también la manera en que la trataban.

Publicidad

"Mi sentido de la moda y mi concepto de la belleza proviene de haber sido expuesta a las calles desde una edad muy temprana y haber tenido que aprender a cuidar de mí misma en muchos sentidos, restando importancia a algunas de las cosas que me pasaban", ha recordado Alicia Keys ahora en una entrevista a la edición británica de Glamour.

"La calle 42 era la capital de la pornografía, así que el tipo de personas con las que me cruzaba eran prostitutas, traficantes de drogas y proxenetas. Allí era donde estaban todos los teatros para adultos y se creó una cultura muy peligrosa", ha añadido.

Su objetivo en aquella época era proyectar una imagen de tipa dura que contribuyera a reflejar cuáles eran sus límites y lo que estaba dispuesta a tolerar, y su ropa era una herramienta más para conseguirlo. "Mi estilo era muy depurado y sencillo", ha afirmado Alicia Keys.

En consecuencia, el mundo la conoció como una adolescente con trenzas, enfundada en pantalones de vestir o vaqueros que combinaba con botas Timberland y chaquetas de cuero, y esa sigue siendo todavía la esencia de su vestuario, que ella define como "masculino pero chic".

Publicidad