KIEV Internacionales -  21 de febrero 2014 - 19:22hs

Timoshenko: La "princesa del gas" ucraniana

Cuando las protestas remecían la capital de Ucrania y estallaba la violencia, el rostro de Yulia Timoshenko coronado por sus doradas trenzas de campesina contemplaba el caos desde carteles en las calles: una presencia fantasmagórica insólita para una mujer que se hizo famosa como líder opositora.

Los carteles, exhibidos cerca de la tribuna en el campamento de los opositores y en el cercano árbol de Navidad municipal, eran la única presencia posible para Timoshenko. Está presa desde hace más de dos años, cumpliendo una condena que la mayoría considera un acto de revancha política por parte de su archienemigo el presidente Viktor Yanukovich.

Pero el regreso de Timoshenko podría ser cuestión de días. Horas después que Yanukovich y los dirigentes de las protestas firmaron un acuerdo el viernes para resolver la crisis política, el parlamento antes sumiso al presidente aprobó una medida que despenaliza el cargo utilizado para condenar a la ex primera ministra, allanando el camino para su excarcelación.

Su libertad significaría el regreso de una de las personalidades más polémicas en el sobrecalentado escenario político ucraniano. Hay quienes la admiran como símbolo de la democracia y quienes la detestan como una maniobrera de pasado turbio a la que solo le interesa la autopromoción.

Timoshenko se proyectó a la escena mundial durante la Revolución Naranja de 2004, una figura que atraía tanto por sus fogosas denuncias de fraude electoral como por su combinación singular de pelo campesino y vestidos a la última moda.

Era más carismática que su socio en la Revolución Naranja Viktor Yuschenko, quien acusaba al gobierno de despojarlo de su legítima victoria en las presidenciales. Timoshenko pasó a ser primera ministra cuando Yuschenko ganó las nuevas elecciones decretadas por la justicia.

La fachada de unidad no tardó en derrumbarse. Yuschenko la echó a los nueve meses, pero en 2007 ella volvió a ganar el puesto de premier. Las tensiones entre ambos acabaron por paralizar al gobierno.

En 2010, montado en una ola de malestar popular, Yanukovich ganó las elecciones. Era el hombre que, según los activistas de la Revolución Naranja, le había robado el triunfo a Yuschenko seis años antes.

En 2011, Timoshenko fue arrestada y acusada de abuso de poder en una transacción con Rusia por el gas natural. La expremier denunció el juicio como un acto de revancha pura y los gobiernos occidentales expresaron el temor de que hubiera motivación política detrás de la acusación.

Las críticas internacionales arreciaron tras su condena a siete años de prisión y su encarcelamiento.

Mucho antes de adquirir fama global, Timoshenko era una figura conocida en Ucrania. Con su esposo, aprovechó las reformas de la perestroika para crear un negocio de alquiler de videos.

La pareja fundó una compañía de distribución de combustibles y ella pasó a presidir Unified Energy Systems, una distribuidora mayorista de gas. Así se convirtió en una de las oligarcas más ricas y poderosas del país, conocida como la "Princesa del Gas".

Desde la cárcel siguió siendo una destacada figura de la oposición. El sábado pasado emitió un comunicado en el que exhortó a los ucranianos a despertar, sumarse a las protestas y derrocar a Yanukovich.

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