EUROPA Internacionales -  28 de noviembre 2014 - 20:25hs

Los Alpes se preparan para afrontar el calentamiento climático

¿El senderismo es mejor que el esquí? Las regiones alpinas, afectadas por el calentamiento climático, quieren anticipar el alza de las temperaturas, que muchos científicos consideran ya ineluctable.

"La idea de un medio ambiente inmutable es agradable. Pero no corresponde a la realidad de la vida, que está hecha de adaptaciones permanentes", asegura Andrea Fischer, experta en glaciares del Instituto para la Investigación Interdisciplinaria sobre la Montaña (IGF, por sus siglas en alemán) de Innsbruck, en el Tirol austriaco.

Los Alpes están en primera línea para comprobar los efectos del calentamiento climático, tema de una conferencia de la ONU que debuta el lunes en Lima. Allí, las horas de sol anuales aumentaron en un 20% desde 1880 y las temperaturas subieron dos veces más rápido que la media mundial.

La extensión de los glaciares autriacos se redujo en un 15% de media en menos de 20 años, según el IGF.

Las posibilidades de poder limitar a menos de 2ºC el alza global de las temperaturas de aquí a finales de siglo se reducen cada día, según un informe del Grupo de Expertos Intergubernamentales sobre la Evolución del Clima (GIEC, por sus siglas en inglés) presentado en Copenhague en noviembre.

Los institutos de investigación y las administraciones locales colaboran para intentar anticipar las consecuencias de dicho calentamiento, en proyectos como el C3-Alps, que agrupa a colaboradores de los ocho países alpinos (Alemania, Austria, Francia, Italia, Liechtenstein, Eslovenia y Suiza).

"Ya se perciben los efectos del cambio climático y ahora tenemos que anticipar. Es un problema transnacional que necesita una colaboración transnacional", explica a la AFP Karine Siegwart, vicedirectora de la Oficina Federal Suiza para el Medio Ambiente, miembro de C3-Alps.

Algunas estaciones de esquí de baja o media montaña, como Stockhorn en Suiza, ya se despidieron de sus pendientes nevadas y desmontaron sus telesillas para apostar por el senderismo, incluso en invierno, con o sin raquetas.

Pero, además del impacto turístico, el cambio climático puede tener consecuencias muy graves sobre la seguridad de los habitantes y las infraestructuras de los Alpes, como un aumento de las inundaciones, de los corrimientos de tierra o de los incendios forestales.

"Imaginen las consecuencias de un corrimiento de tierra en un valle estrecho con una carretera, una vía de tren y quizá líneas eléctricas y viviendas... Eso es lo que intentamos anticipar", asegura Georg Rebernig, director de la Agencia Austriaca de Medio Ambiente, que también integra el C3-Alps.

En ese país, la provincia de Tirol ya invirtió 125 millones de euros -unos 156 millones de dólares- para proteger algunos tramos de carreteras de las avalanchas, que aumentaron en los últimos tiempos.

Más al norte, en la región del Danubio, las autoridades austriacas reubicaron a unas 250 familias que vivían cerca del río, por los riesgos cada vez mayores de inundaciones. Una operación que costó 90 millones de euros.

La agricultura, la industria hidroeléctrica y el abastecimiento en agua para consumo humano también pueden verse afectados por crecientes episodios de sequía, por la reducción de las reservas naturales que forman los campos nevados, subrayan los expertos.

En Alemania, ya se incita a agricultores a cultivar variedades resistentes al calor y poco necesitadas de agua.

"Hay que partir del principio de que habrá más situaciones extremas, inundaciones, pero también falta de agua", precisa Siegwart, que señala que "hay que sensibilizar a las poblaciones en el terreno, porque los efectos del cambio climático se notarán a escala local".

Las provincias alpinas, que figuran entre las regiones montañosas más prósperas del mundo, esperan que el fruto de su trabajo podrá ser aprovechado por regiones más pobres que ellas. "Las regiones que no disponen de los mismos medios que nosotros podrán sacar provecho de nuestra experiencia", espera Rebernig.