Consejo Seguridad de la ONU reclama investigar crímenes contra los rohinyás. Foto/AP

EFE

La misión creada por el Consejo de Seguridad de la ONU para que informe de la crisis rohinyá acabó hoy la visita a Birmania (Myanmar) con un llamamiento a investigar los crímenes cometidos a esta minoría y a mejorar la situación para el regreso de los cientos de miles de refugiados que acoge Bangladesh.

"Es muy importante mejorar las condiciones para el regreso de los refugiados", señaló en rueda de prensa el diplomático peruano Gustavo Meza-Cuadra, quien encabeza la delegación formada por representantes de los 15 países que forman el actual Consejo de Seguridad.

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Meza-Cuadra también insistió en la importancia de investigar los asesinatos, violaciones, torturas, incendios y otros crímenes que los refugiados rohinyás en Bangladesh atribuyen al Ejército birmano.

El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU ha tildado de "genocidio" y de "limpieza étnica" la acción militar en el estado de Rakáin, situado en el oeste de Birmania, del que han huido para buscar refugio en la vecina Bangladesh cerca de 700.000 rohinyás desde el pasado agosto.

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La embajadora británica Karen Pierce también fue muy clara durante la rueda de prensa al insistir en que "deber haber una investigación formal".

Pierce también señaló que la ONU está dispuesta a ayudar a Bangladesh y a Birmania en esta crisis.

La misión llegó el lunes a Naipyidó procedente de Daca y el mismo día se reunió con representantes civiles y la autoridades, entre otros la jefa de facto del Gobierno, Aung San Suu Kyi, y el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Min Aung Hlaing.

Suu Kyi y Min Aung Hlaing han negado reiteradamente que los militares hayan cometido crímenes con los rohinyás.

No obstante, un tribunal de justicia birmano condenó en abril a siete soldados a 10 años de prisión con trabajos forzados por el asesinato de una decena de rohinyás.

Las ejecuciones tuvieron lugar el 2 de septiembre en Inn Din, en Rakáin, parte de una operación militar contra rebeldes rohinyás y los cadáveres fueron enterrados en una fosa común que se descubrió meses después.

La delegación de la ONU viajó hoy al estado de Rakáin, visitó las áreas donde se han quemados poblaciones y denunciado atrocidades, y conversó con autoridades y otras personas.

Pierce escribió por las redes sociales que "volando por encima, la escala de la devastación se vuelve clara #Rohingya crisis".

El embajador sueco ante la ONU, Olof Skoog, señaló por su parte que tras recorrer las aldeas quemadas y arrasadas en el norte de Rakáin recomendó a Birmania "encarecidamente trabajar con las agencias ACNUR y de la ONU para reconstruir la confianza, garantizar los derechos plenos y el retorno seguro, digno y voluntario de los rohinyás".

La misión del Consejo de Seguridad ya advirtió el domingo, cuando visitó los campamentos rohinyás en Cox's Bazar, en el sureste de Bangladesh, que no tenían una "varita mágica" con la que solucionar la crisis.

"Intentaremos encontrar la mejor solución posible y resulta esencial para nosotros ver todo sobre el terreno tanto aquí en Bangladesh como en Myanmar, pero no hay una solución mágica, no hay una varita mágica para resolverlo todo", dijo el diplomático ruso Dmitry A. Polyanskiy.

Birmania no reconoce esta etnia mayoritariamente musulmana, considera en general a sus miembros inmigrantes bangladeshíes y los somete a todo tipo de discriminaciones, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.

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