Ortega debe "saberse ir" por el bien de Nicaragua, dice exembajador en EEUU. Foto/AFP

EFE

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, debe "saberse ir" a través de una suerte de "aterrizaje suave" por el bien de su país, que está inmerso en una crisis social, política y económica desde abril de 2018, afirmó este viernes el exembajador en Estados Unidos Arturo Cruz.

Cruz, un analista político y catedrático, consideró que el actual Gobierno sandinista, en el poder desde enero de 2007, ya se ha agotado y ya no tiene modo de perdurar, independientemente de lo que haga el mandatario.

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"Lo mejor que pueden hacer (el Gobierno de Ortega), para sus propios intereses y para el bien del país, es saberse ir", señaló el exembajador en Washington (2007-2009) en un artículo titulado "Mirando hacia el futuro de Nicaragua: La necesidad de un nuevo rumbo" y distribuido por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham).

Esa salida, agregó, puede ser inclusive por medio de la ruta electoral, "con lo cual contribuyen a minimizar los costos de sucesión a través de una suerte de aterrizaje suave", con el fin de pensar "en la protección de los nicaragüenses".

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Aclaró que el concepto de "aterrizaje suave" no es para oxigenar al régimen de Ortega, que calificó de "autocracia", sino más bien a Nicaragua.

De esa forma, continuó el analista, los costos económicos no serían tan altos como los experimentados en 1979, cuando los entonces guerrilleros sandinistas con el apoyo de la comunidad internacional derrocaron a la dictadura de los Somoza (1937-1979); o en 1990, cuando Violeta Barrios de Chamorro venció en las urnas a los sandinistas tras la guerra civil de los años 80 del siglo pasado.

Advirtió que uno de los peligros de un tránsito prolongado a una salida electoral es el deterioro de la economía, la cual decreció 3,5 % el año pasado y continuará decreciendo este año, "y seguramente el próximo, y también en el 2021", lo cual complicará una vez más el desarrollo de Nicaragua.

Pese a ese escenario, dijo Cruz, Ortega pretende llegar hasta enero del 2022 en el poder, "independientemente de los costos de su permanencia para el país".

El cálculo del mandatario, es que de aquí a las próximas elecciones, en noviembre de 2021, "con su aparato coercitivo fortalecido" y sin temor a un desenlace violento, la oposición "se fragmente, abrumada por sus pleitos".

De lo que se trata, es que la oposición, además de fragmentarse, radicalice su discurso, atemorizando a la sociedad económica, y que cualquier reforma en el tema electoral, negociada con la Secretaria General de la OEA, independientemente de su seriedad, sea rechazada por la oposición más vertical, agregó.

Vaticinó que Ortega "aguantará" hasta noviembre del 2021, independientemente de que EE.UU. y la comunidad internacional sancione a los miembros de su familia, a sus asociados más cercanos y a sus conglomerados empresariales.

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"Inclusive, está dispuesto, como he dicho en otra ocasión, a llevar al país, a la economía más básica, la del arroz y la de los fríjoles", dijo el exembajador.

Por tanto, a su juicio, el escenario más probable no es el de elecciones adelantadas, lo que significa que se llegará hasta noviembre de 2021 en "condiciones difíciles y complejas, con una economía golpeada resultado de las intransigencias y las medidas del Gobierno".

Por lo que los sectores adversos a Ortega deben hacer todo lo posible para evitar una economía deshecha que le permita a los sandinistas, perdiendo las elecciones, "continuar con su estrategia de aprovecharse de una economía tan devaluada" para mantener su cliente electoral, anotó.

Nicaragua atraviesa una grave crisis que ha dejado 328 muertos desde abril de 2018, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan a 651 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 200 y denuncia un intento de golpe de Estado.

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