Johnson se muestra firme ante negociaciones posBrexit

AP - JILL LAWLESS

El primer ministro británico, Boris Johnson, adoptó el lunes un tono combativo de cara a las negociaciones con la Unión Europea, afirmando que Gran Bretaña preferiría quedarse sin acuerdo de libre comercio que acatar las normas trazadas por el grupo de 27 países.

Apenas 60 horas después de que Gran Bretaña abandonara la UE, convirtiéndose en el primer país en hacerlo, Johnson se mostró firme en cuando a las relaciones futuras con el bloque. El primer ministro tenía previsto decir en un discurso en Londres ante líderes empresariales y diplomáticos internacionales que “queremos un acuerdo de libre comercio” pero no a cualquier precio.

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“Con rotundidad, la decisión no es ‘acuerdo o sin acuerdo’”, indicaron extractos del discurso publicados por la oficina de Johnson. “La cuestión es si acordamos una relación comercial con la UE comparable con la de Canadá, o más como la de Australia”.

Una relación como la de Australia implicaría una serie de nuevos aranceles y otras barreras entre Gran Bretaña y la UE, su vecino cercano y principal socio comercial.

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En su acuerdo de divorcio, Gran Bretaña y la UE acordaron alcanzar una “alianza flexible, profunda, amplia, ambiciosa” que incluyera un tratado de libre comercio y acuerdos de seguridad y en otros campos. Se dieron un plazo de 11 meses para conseguirlo. El periodo de transición, en el que las relaciones bilaterales siguen básicamente iguales, dura hasta el final de 2020. Durante el resto del año, Gran Bretaña seguirá cumpliendo las normas de la UE, aunque ya no tendrá voz en la toma de decisiones comunitarias.

Gran Bretaña dice querer un acuerdo comercial como el que tiene Canadá con la UE, que incluye bienes y servicios. Pero insiste en que no aceptará seguir toda la normativa europea a cambio de un comercio sin trabas, porque quiere tener libertad para alcanzar acuerdos con otros países del mundo.

El grupo insiste en que no puede haber acuerdo comercial a menos que Gran Bretaña acepte un “campo de juego igualado” y no socave las regulaciones europeas, especialmente en materia de protección medioambiental, derechos de los trabajadores y requisitos de salud y seguridad.

Johnson planeaba reafirmar la posición británica.

“No hay necesidad de que un acuerdo de libre comercio implique aceptar las normas de la UE sobre competencia, subsidios, protección social, medio ambiente o nada similar, como tampoco la UE debería verse obligada a aceptar las normas británicas”, indicó el texto del discurso. “Gran Bretaña mantendrá los estándares más altos en estas áreas, mejores en muchos aspectos que los de la UE, sin la compulsión de un tratado. Y es vital recalcarlo ahora”.

El mensaje estaba tan destinado al público británico como a la UE, pero era improbable que los mandatarios europeos se vieran impresionados por algo que percibirían como intransigencia e ilusiones británicas.

El negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, tenía previsto presentar el lunes el borrador de recomendaciones para la negociación. Las conversaciones formales no comenzarían hasta el mes que viene, una vez aprobadas las recomendaciones por los 27 socios que quedan.

Los líderes de la UE han advertido varias veces que hay poco tiempo para alcanzar cualquier clase de acuerdo. Los acuerdo de libre comercio suelen llevar años. El acuerdo de la UE-Canadá que cita el gobierno británico como modelo tardó siete años en negociarse.

Si no hay acuerdo para final de 2020 y Gran Bretaña se niega a ampliar el periodo de negociaciones, el país afronta una ruptura económica brusca, con aranceles y otros obstáculos que entrarían en vigencia de inmediato.

Esa perspectiva alarma a muchas empresas, especialmente en sectores como el automotriz, que depende de que las piezas crucen fronteras con facilidad.

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