Norcorea levanta cuarentena por virus a algunos extranjeros

AP

Corea del Norte anunció el viernes el final de la cuarentena impuesta a unos 220 extranjeros dentro de sus esfuerzos para evitar la entrada al país de un nuevo coronavirus que se ha extendido por el planeta.

La hermética nación no reportó ningún caso de COVID-19, la enfermedad causada por el virus, pero los observadores son escépticos de que pudiera escapar del coronavirus que surgió en la vecina China, que además es su aliado más cercano, e infectó a más de 98.000 personas en todo el mundo.

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Alrededor de 380 extranjeros estaban sometidos a vigilancia médica en Corea del Norte, según había reportado la radio estatal. La Agencia Telegráfica Central de Corea (KCNA, por sus siglas en inglés) informó el viernes que a 221 de ellos se les levantó la “estricta observación médica confinada”, pero no ofreció más detalles.

Algunos medios foráneos como la agencia noticiosa estatal rusa Tass reportaron que algunos extranjeros en Pyongyang iban a ser evacuados pronto.

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Pyongyang dijo que tiene a al menos 7.000 de sus ciudadanos bajo vigilancia médica y explicó que reforzó los controles a quienes regresan tras viajes o tuvieron contacto con extranjeros.

El COVID-19 ha sido difícil de identificar, contener y tratar en países desarrollados, y los expertos temen que un brote pueda ser devastador en la empobrecida Corea del Norte, que tiene una población desnutrida y un desabastecimiento de medicamentos crónico.

El país prohibió la entrada de turistas extranjeros, cerró virtualmente toda sus fronteras, demoró el inicio del año escolar y movilizó a decenas de miles de funcionarios a diario para las medidas de protección contra la enfermedad. Además, cerro su oficina de enlace con Corea del Sur de forma indefinida.

El líder norcoreano, Kim Jong Un, ordenó una estricta campaña de cuarentenas y advirtió de “graves consecuencias” si la enfermedad se extiende por su país. KCNA dijo que Pyongyang estaba adoptando “medidas antiepidemia de primer nivel” en respuesta a las últimas decisiones del Politburó.

Corea del Sur tiene el segundo mayor brote de coronavirus del mundo, con 6.284 casos confirmados. La mayoría de los enfermos está en la ciudad suroriental de Daegu, donde uno de los focos de infección estaba ligado a una iglesia local. La complicación de los brotes en todo el mundo llevó al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a pedir a los gobiernos que empleen todos los medios para ralentizar la epidemia.

“Los países llevan décadas planeando escenarios como este. Ahora es el momento de actuar sobre esos planes”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus en Ginebra.

Italia, el epicentro del brote en Europa, restringió las visitas a residencias de ancianos y pidió a los mayores que no salgan al exterior a menos que sea absolutamente necesario. Italia tiene la segunda población más vieja del mundo por detrás de Japón. La investigación en China mostró que el COVID-19 es más grave en los ancianos.

Irán también cerró escuelas y universidades e instaló controles para limitar los viajes entre sus principales ciudades. Su presidente, Hasán Ruhani, pidió a la televisora estatal que emita programas “más alegres” para entretener a los que están encerrados en sus casas.

Las autoridades palestinas cerraron la historia Iglesia de la Natividad de Belén de forma indefinida a poco más de un mes de la celebración de la Semana Santa. Y el temor al coronavirus podría afectar a la vibrante y colorida celebración primaveral del holi en India. Japón canceló el viernes los actos en recuerdo de las víctimas del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011.

En Estados Unidos, donde el COVID-19 ha causado 12 muertos, cientos de personas se auto recluyeron tras las infecciones registradas en un vecindario en Nueva York. En California, un crucero estaba a la espera de que sus pasajeros y tripulación se sometieran a las pruebas de la enfermedad tras confirmarse cuatro casos entre antiguos viajeros.

China sigue ostentando más del 80% de los casos registrados en todo el mundo, aunque el brote se está estabilizando allí. El viernes, reportó 143 nuevas infecciones y 30 decesos más, casi todos en la provincia de Hubei y en su capital, Wuhan, donde se detectó el virus en diciembre. China acumula un total de 3.042 víctimas mortales y 80.552 casos.

Cada vez más pacientes internados en los hospitales construidos a toda prisa para albergar a los contagiados con el COVID-19 en el apogeo de la crisis reciben el alta. Las autoridades médicas dijeron que 53.726 personas se curaron mientras que unas 6.000 siguen ingresadas en estado grave.

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