EFE

La vida en el municipio de New Rochelle, la zona cero del coronavirus en el estado de Nueva York y en la Coste Este de Estados Unidos, se desarrolla con aparente normalidad. Solo tres cosas rompen la cotidianidad: los colegios están cerrados, en las casas se ven aparcados los dos coches familiares en una jornada laborable, y media docena de uniformados de la Guardia Nacional reparten comidas a domicilio en un discreto despliegue.