Estos incidentes han causado la muerte de los dos primeros manifestantes en Bagdad desde que el primer ministro iraquí Mustafa al Kazemi fue investido a principios de mayo,

EFE

Al menos dos personas murieron y otras doce resultaron heridas la madrugada del domingo al lunes en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad iraquíes en Bagdad, donde decenas de manifestantes protestaron por la falta de suministro eléctrico y los cortes de agua potable en la capital iraquí.

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Una fuente de la Comandancia de Operaciones de Bagdad que pidió no ser identificada dijo a Efe que esos muertos y heridos se registraron durante los choques con las fuerzas de seguridad iraquíes en la céntrica plaza Tahrir de Bagdad, el epicentro de las protestas que empezaron en octubre pasado para reclamar mejores servicios básicos y el fin de la corrupción.

Según esa fuente, ayer decenas de manifestantes cortaron las principales vías de acceso a la plaza con neumáticos en llamas para protestar por los cortes de electricidad en la capital, que oscilan entre 12 y 16 horas diarias, en una época del año en el que las temperaturas superan los 50 grados centígrados.

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También las interrupciones en el suministro de agua potable propiciaron nuevas manifestaciones en Bagdad y otras provincias iraquíes, después de que las protestas que comenzaron el pasado 1 de octubre perdieran fuelle hace unos meses por el estallido de la pandemia y el toque de queda total en el país.

La fuente aseguró que las fuerzas de seguridad dispersaron a los manifestantes con "disparos al aire", gases lacrimógenos y utilizando porras, lo que provocó la muerte de las dos personas.

Por su parte, el portavoz del Comandante de las Fuerzas Armadas iraquíes, Yahia Rasul, condenó hoy en Twitter el incidente y dijo que las autoridades abrieron una investigación para esclarecer los hechos y encontrar a los responsables.

"Las fuerzas de seguridad tiene instrucciones claras y estrictas de no enfrentarse con los manifestantes, incluso ante provocaciones, y deben abstenerse de recurrir a la violencia excepto en casos de extrema necesidad", indicó el portavoz.

También la misión de Naciones Unidas para Irak (UNAMI) condenó las muertes y dio la bienvenida al "compromiso" del Gobierno iraquí para investigar los hechos y hacer rendir cuentas a los responsables de los ataques.

Estos incidentes han causado la muerte de los dos primeros manifestantes en Bagdad desde que el primer ministro iraquí Mustafa al Kazemi fue investido a principios de mayo, después que su predecesor dimitiera en noviembre de 2019 por la oleada de protestas que sacudió el país árabe pidiendo un nuevo gobierno.

Desde un primer momento, Al Kazemi se mostró a favor de las protestas y prometió escuchar y cumplir las demandas de los manifestantes, así como investigar y llevar ante la justicia a los responsables de las más de 600 muertes que se han registrado desde el pasado octubre.

Después de décadas de guerra, Irak, que produce alrededor de 4,5 millones de barriles de petróleo diarios, es incapaz de garantizar el suministro eléctrico a su población por el precario estado de la infraestructura y ataques del grupo yihadista Estado Islámico, así como la corrupción y sobornos en el sector energético del país.

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