El presidente de Belarús, Alexandre Lukashenko

EFE

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, afirmó hoy que resolverá el asunto de los 33 supuestos mercenarios rusos detenidos cerca de Minsk "sin politizarlo".

"Vamos a resolver ese problema sin que haya necesidad de politizarlo", dijo el líder bielorruso, citado por la agencia estatal Belta.

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Lukashenko aseguró que alrededor del polémico caso se escuchan muchos "gritos y chillidos", que no ayudarán a solucionarlo.

"Vamos a actuar exclusivamente conforme a la ley y, lo que es importante también, con humanidad. Las leyes no lo contemplan todo", apuntó.

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UCRANIA PIDE LA EXTRADICIÓN

El presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, pidió la víspera en conversación telefónica a su colega bielorruso la extradición de los presuntos mercenarios rusos detenidos por Minsk que combatieron en las filas de los separatistas prorrusos en el este de Ucrania.

Zelenski, cuyo Gobierno ha acusado a Moscú de enviar tropas y mercenarios al Donbás, abordó "en detalle" con Lukashenko el escándalo provocado por la detención de 33 rusos, que, según las autoridades de Minsk, son mercenarios de la compañía militar privada rusa Wagner, con presencia en Ucrania, Siria y el norte de África.

Lukashenko respondió que Minsk cooperará al respecto con Kiev y Moscú de acuerdo con los "acuerdos internacionales" firmados con ambos países.

MINSK APUESTA UNA NEGOCIACIÓN TRIPARTITA

Este jueves, el líder bielorruso invitó a los fiscales generales de Rusia y Ucrania a Minsk para abordar la situación con los rusos detenidos el pasado 29 de julio en las afueras de la capital bielorrusa.

"Habladlo los tres (junto con el representante bielorruso). Haced lo que consideréis necesario. Tomad una decisión sobre esos chicos conforme con nuestras leyes y las normas internacionales. Será cómo lo decidáis", aseguró Lukashenko.

Al mismo tiempo, pidió "no montar espectáculos políticos ni económicos" en torno al caso, ni intentar asustar a Bielorrusia con las consecuencias de la posible entrega de los detenidos a Kiev.

"Lo sabemos todo sobre las consecuencias. No hay que asustarnos con EEUU o la OTAN. Al fin y al cabo no fueron ellos los que nos mandaron a esas 33 personas", dijo.

TENSIÓN SIN PRECEDENTES EN LAS RELACIONES ENTRE MINSK Y MOSCÚ

Las fuerzas de seguridad bielorrusas detuvieron la pasada semana a 32 de los rusos en un sanatorio en las afueras de Minsk, mientras que el restante fue capturado en el sur de la república.

Tras las detenciones, el secretario de Estado del Consejo de Seguridad de Bielorrusia, Andréi Ravkov, aseguró que Minsk busca además a otros 200 supuestos mercenarios rusos.

Según Minsk, los supuestos mercenarios tendrían la misión de desestabilizar la situación en el país de cara las elecciones presidenciales del próximo día 9, lo que ha sido negado rotundamente por las autoridades rusas.

Este jueves el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia volvió a reclamar la pronta liberación de los detenidos en Minsk al afirmar que no se han presentado ningunas pruebas en su contra.

Según el analista bielorruso Artiom Shraibman, la historia con los supuestos mercenarios rusos amenaza con dinamitar la confianza en las relaciones bielorruso-rusas, algo que "ya está ocurriendo".

En declaraciones a Efe el experto señaló que duda que Minsk acceda a entregar a los detenidos a Kiev, tal y como solicitaron las autoridades ucranianas, porque eso sería "cruzar a lo grande la línea roja" en su relación con Moscú.

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