Combates se intensificaban este lunes entre Azerbaiyán y los separatistas armenios de Nagorno Karabaj

AFP

Los combates se intensificaban este lunes entre Azerbaiyán y los separatistas armenios de Nagorno Karabaj, en tanto el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, principal aliado de Bakú, alimentó los temores de una escalada al pedir a Armenia que se retire.

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Desde el domingo, separatistas de Nagorno Karabaj, apoyados por Armenia, y las tropas de Azerbaiyán, se enfrentan en los combates más mortíferos desde 2016.

El lunes por la noche, las autoridades de Nagorno Karabaj anunciaron que otros 26 separatistas armenios murieron en enfrentamientos con las fuerzas azeríes, lo que sitúa el balance de pérdidas rebeldes en 84.

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Con anterioridad, el portavoz del ministerio armenio de Defensa, Artsrun Hovhannisyan, informó de una "ofensiva masiva" de las fuerzas azerbaiyanas en los flancos sur y nordeste de la línea del frente.

El balance total, incompleto, se elevaba el lunes por la noche a 95 muertos, 11 de ellos civiles: nueve en Azerbaiyán y dos en el lado armenio.

Azerbaiyán, país de habla turca de mayoría chiita, reclama el control de Nagorno Karabaj, una provincia de mayoría armenia, cristiana, cuya secesión en 1991 no fue reconocida por la comunidad internacional.

Una guerra abierta entre Ereván y Bakú podría desestabilizar el Cáucaso sur, sobre todo si Turquía y Rusia intervienen.

Sin embargo, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió el lunes a Armenia poner fin a lo que calificó de "ocupación de Nagorno Karabaj".

"Turquía seguirá apoyando al país hermano y amigo que es Azerbaiyán [...] por todos los medios", dijo, alentando a Bakú a "tomar cartas en el asunto".

Armenia presentó el lunes una solicitud ante la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH), brazo jurídico del Consejo Europeo, en la que le pide que "indique al gobierno azerbaiyano que cese sus ataques militares contra poblaciones civiles"

La comunidad internacional pide un cese el fuego inmediato. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el martes a puerta cerrada, a instancias de Francia y Alemania, para abordar la situación, según informaron fuentes diplomáticas.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, estimó que la prioridad era "poner fin a las hostilidades, no determinar quién tiene razón y quién no".

Armenia y Nagorno Karabaj denuncian por su parte la "injerencia" turca, y acusan a Ankara de suministrar armas, "especialistas militares", pilotos de drones y aviones a Bakú. Ereván también afirmó que Ankara había desplegado miles de "mercenarios", transferidos de Siria.

El ministerio azerbaiyano de Defensa rechazó estas acusaciones y señaló que "mercenarios étnicamente armenios" de Oriente Medio combatían junto a los separatistas.

El embajador armenio en Rusia, Vardan Toganyan, dijo a la agencia rusa Ria Novosti que su país no dudaría en utilizar misiles balísticos Iskander, proporcionados por Moscú, si Ankara recurría a los F-16 turcos.

El balance actual podría ser más grave ya que los dos campos afirman haber infligido centenas de pérdidas al adversario, difundiendo en particular imágenes de blindados destruidos.

Bakú afirma haber matado a 550 soldados enemigos y Ereván dice haber eliminado a más de 200.

El ministerio de Defensa de Nagorno Karabaj afirmó por otra parte que había reconquistado posiciones perdidas el domingo. Y Azerbaiyán afirmó que había conquistado más territorios.

Las Fuerzas Armadas azerbaiyanas "atacan las posiciones enemigas con cohetes, artillería y la aviación" y "tomaron varias posiciones estratégicas en los alrededores del pueblo de Talych. El enemigo retrocede", afirmó el ministerio de Defensa de Azerbaiyán.

En los últimos años, Azerbaiyán destinó una parte importantes de sus ingresos petroleros a la compra de armamento.

Tras varias semanas de retórica bélica, Azerbaiyán dijo que lanzó una "contraofensiva" mayor en respuesta a una "agresión" armenia, recurriendo a la artillería, los blindados y aviones contra la provincia controlada por los separatistas armenios.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, acusó a su enemigo histórico de haber "declarado la guerra al pueblo armenio", mientras que el presidente azerí, Ilham Aliyev, prometió "vencer".

El presidente de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj, Arayik Harutyunyan, afirmó de su lado que "Turquía, no Azerbaiyán" combate contra el territorio secesionista. "Hay helicópteros, (aviones) F-16 y tropas y mercenarios de diferentes países", afirmó.

Todos los esfuerzos de mediación para resolver este conflicto han fracasado y Armenia y Azerbaiyán ya se enfrentaron en su frontera norte el pasado mes de julio en los combates más graves desde 2016 y que hicieron temer la desestabilización de la región.

Los dos Estados decretaron la ley marcial y Armenia la movilización general. Azerbaiyán impuso un toque de queda en parte del país, incluyendo la capital.

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