El estilo antes que la moda, el secreto de Isabel Marant

EFE

Nada como el paso del tiempo para poner a cada cual en su lugar, y a Isabel Marant, reina de la moda casual en el París de los 90, la ha devuelto al pedestal de ese místico chic parisiense que arrasa sin esfuerzo, como demostró este jueves en la pasarela.

Porque Marant (52 años) nunca renunció a la que es sin duda la clave de su éxito: un estilo claro compuesto por prendas básicas, colores neutros y algún que otro giro bohemio.

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En los últimos años, la estética pareció perecer ante la escena minimalista que se imponía, pero Marant, que además ha sacado recientemente una línea masculina, siguió firme en sus principios y al final volvió a emerger.

Este jueves, su pasarela fue una olla de “top models”. Esas que tanto cuesta volver a ver y aún más juntas: Amber Valletta (46), Doutzen Kroes (35), Caroline Murphy (45) e Irina Shayk (34) se midieron contra las nuevas musas de la industria Gigi Hadid (24) o Rebecca Longendyke (22).

En pleno ecuador de la semana de la moda de París, Marant puede presumir ya de haber puesto a desfilar el mejor casting de modelos de la capital.

Ellas pueden lucir sin dificultad sus siluetas triangulares con jerséis de punto grueso de hombreras afiladas, sus vaqueros y pantalones abombados y sus infinitas botas de “cowboy” con taconazo que en esta ocasión subieron hasta bien entrado el muslo, a pocos centímetros de las ingles.

Tampoco la diseñadora se complica: flores para el verano y estampados más bien geométricos en invierno, que fue lo que tocó en este caso para la línea otoño-invierno 2020/21 que era presentada.

Se llevarán el próximo invierno los abrigos masculinos, los vestidos vaporosos con mangas abultadas y cuello a la caja, los minivestidos con pomposas decoraciones en hombros y las faldas midi abiertas en la rodilla.

Se trata, en realidad, de los básicos que lleva proponiendo desde que se instaló en la moda en 1994, aunque esta temporada únicamente en tonos grises y crema.

La diseñadora cuenta casi 30 años después con un público devoto, que acude mayoritariamente al desfile con sus mejores galas de Isabel Marant -a poder ser las propuestas de la anterior pasarela- dispuestos a ofrecerle antes incluso que termina el espectáculo el más sonoro de los aplausos.

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