La Superintendencia resaltó que los depósitos representan la principal fuente de financiamiento para los bancos locales y respaldan la estabilidad financiera de la plaza.

EFE

Los depósitos en los bancos de Panamá crecieron un 9.9 % en el primer semestres de 2020, en comparación con el mismo lapso del año anterior, y totalizaron 57,977.2 millones de dólares, informó este miércoles el ente regulador del sector.

La Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) resaltó que los depósitos representan la principal fuente de financiamiento para los bancos locales y respaldan la estabilidad financiera de la plaza, por lo que valoró que el incremento interanual registrado "refleja la confianza en el Centro Bancario Internacional (CBI)", compuesto por 75 instituciones.

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La cifra de 57,977.2 millones de dólares en depósitos es un 0,7 % más elevada en comparación con mayo de 2020, siendo "el aumento del componente extranjero el que dinamizó el comportamiento de las captaciones al incrementarse en 881 millones de dólares", precisó la información oficial.

Al cierre del segundo trimestre de este año, el Sistema Bancario Nacional mantiene una liquidez del 60.4 % y el CBI muestra una adecuación de capital de casi el doble de lo requerido por la normativa (8 %), por lo que existe "una buena posición para afrontar las dificultades asociadas a la actual crisis económica".

La Superintendencia recordó que desde la declaración local de la pandemia, los bancos han incrementado sus posiciones de liquidez de manera conservadora y que, históricamente, los bancos panameños han gestionado estructuras de fondeo equilibradas, respaldadas por bases de depósitos relativamente diversificadas y estables.

A causa de la pandemia entró en vigor en Panamá una moratoria bancaria a la que en una primera se acogieron 1.03 millones clientes con un saldo deudor total superior a los 27,000 millones de dólares, de acuerdo con las cifras de la Asociación Bancaria.

Esta moratoria, que en principio fue una decisión voluntaria del sistema con vigencia de tres meses, se extenderá hasta el 31 de diciembre de este año tras la aprobación de una ley el pasado 1 de julio.

En Panamá está suspendido desde mediados de marzo el comercio no esencial, así como las escuelas, mientras que la industria, la pesca, la banca y los servicios técnicos comenzaron a funcionar desde mediados de mayo e inicios de junio, en el marco de un proceso gradual de apertura que tuvo que ser frenado por una desbandada de casos de COVID-19 que se mantiene.

Panamá acumula ya 62,223 contagios confirmados y 1,349 fallecidos por la COVID-19.

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