Canadá Otros deportes -  19 de julio 2015 - 21:22hs

Marie Eileen Grench, la panameña que cambió el fútbol por el sable del Zorro

Cuando Marie Eileen Grench era muy pequeña, se la pasaba todo el tiempo con una capa y un antifaz negro y una espada de madera, atacando imaginarios enemigos. Sólo dejaba de ser el Zorro para ir a jugar fútbol, la pasión de su mamá panameña.

Años después, cuando tuvo que decidir entre el balón y la espada, no lo pensó mucho, y tras duros entrenamientos, fracasos y éxitos, ahora llega a los Juegos Panamericanos de Toronto-2015 dispuesta a mejorar la medalla de bronce el sable individual femenino que alcanzó en Guadalajara-2011.

"Me siento muy positiva. He tenido una buena preparación, buen fogueo internacional. Vengo de acabar de competir en el Mundial de Moscú (julio), donde quedé séptima, y por eso creo que puedo mejorar el color de la medalla de Guadalajara", aseguró.

Eileen la Panameña, como la conocen todos en el mundillo de la esgrima, nació en Washington, la capital de Estados Unidos, de padre estadounidense y extenista de bastante buen nivel, y madre panameña que fue una de las pioneras del fútbol femenino en su país natal.

"Si mi mamá hubiera nacido en este tiempo hubiera sido tremenda futbolista. Por ella fue que me incliné primero por el fútbol", dice.

Dotada para los deportes, a los 15 años se ganó una beca en el Programa de Talentos Nacionales de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, pero su padre se mudó a Davis, al norte de California, en busca de un mejor trabajo, y entonces la esgrima le cayó del cielo por una travesura del destino.

"Era nueva en la ciudad y caminando de la escuela a la casa me perdí. Fui a parar frente a un local donde se practicaba esgrima. Tan pronto lo vi, llamé a mi papá por el celular y le dije que tenía que venir rápido a pagar la matricula, que ese era el deporte de mi vida", recuerda la joven estilizada, de ojos grises y sonrisa facil.

"Yo crecí viendo al Zorro en la tele, y de niña me disfrazaba y espadeaba sola, y cuando vi que ese era un deporte me dije: esto es lo mio Eileen", acota.

Tenía 17 años y debía decidir entre el fútbol y la esgrima. Pero no se lo pensó dos veces, aunque su casa los votos estaban divididos. El padre, que veía el entusiasmo de su única hija, la apoyaba incondicionalmente. La madre no se negaba, pero hubiera preferido que su niña realizar el sueño que ella nunca pudo concretar.

"Cuando mi madre vio mi empeño, me dio el visto bueno, con la única condición de que si me iba a dedicar a la esgrima por completo, debía tomarla en serio y no perder el tiempo", añade.

Los inicios no fueron tan difíciles. La chica estaba dotada para ese deporte, pero su temperamento agresivo la hacía más apta para el sable, un arma dura, que deja a los sablistas con largos moretones en todo el cuerpo, de lo fuerte que son los toques válidos.

"Empecé en florete, pero por mi agresividad y temperamento me pasaron a sable, y ahí me he quedado. Me gusta más el sable, es más táctico, y requiere de velocidad y fuerza", apunta Grench.

Señala que cuando comenzó a competir en Estados Unidos en categorías escolares, pensaba representar algún dia a su país natal, hasta que se le presentó una competencia juvenil internacional, y optó por batirse por la bandera panameña, "pues en definitiva, tengo sangre de los dos lugares".

Desde entonces, ha representado a Panamá en decenas de eventos internacionales. En los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz-2014 le dio a su país de adopción a única medalla de oro que consiguió en ese torneo.

Dice entrenar casi 8 horas diarias 6 dias de la semana, gracias a una beca que le dieron el gobierno panameño y el Comité Olímpico de su país.

"Me gustaría cuando se acabe mi vida deportiva irme a vivir a Panamá, poner una academia de esgrima y enseñar a niños lo maravilloso que es este deporte", manifestó la esgrimista panameña.

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