Tecnología -  11 de noviembre 2013 - 09:30hs

EEUU busca aprovechar la prisa de Irán para sellar un acuerdo

Estados Unidos esperaba aprovechar en Ginebra la prisa de Irán, estrangulado por las sanciones económicas, para sellar un acuerdo sobre el programa nuclear del país persa, aun poniendo en riesgo sus vínculos con Israel y Arabia Saudita, opuestos a todo pacto, subrayan analistas.

Según expertos consultados por la AFP al día siguiente del fracaso de Ginebra, donde se reunieron los llamados 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) e Irán, Teherán "tiene mucha más prisa" que Washington para alcanzar un acuerdo provisorio con las grandes potencias.

El gobierno estadounidense, por su parte, aspiraba a "aprovecharse" de esta ventana diplomática con Irán para evitar una nueva guerra en Medio Oriente.

"Estados Unidos intentó ir demasiado lejos y demasiado rápido, contagiado por el entusiasmo de los iraníes", sostiene Hussein Ibish, del centro de reflexión American Task Force on Palestine.

Para este experto, "la convergencia de aspiraciones iraníes y estadounidenses de evitar una confrontación es lo que hace posible un acuerdo" tras diez años de disputas en relación al rompecabezas del programa nuclear de Teherán, sobre el que se sospecha tener alcances militares bajo actividades civiles.

Alireza Nader, especialista del centro de estudios RAND Corporation, cuestiona la idea de una actitud "precipitada de parte de Estados Unidos" para llegar a un acuerdo a cualquier precio con Irán, con quien las relaciones diplomáticas están rotas desde 1980.

Pese a la mejoría alcanzada entre ambos países a fines de septiembre tras la conversación telefónica entre los presidentes Barack Obama y Hasan Rohani, las relaciones bilaterales permanecen rodeadas de una gran desconfianza y los más de 30 años de confrontación y de rencores dificultan mucho por el momento construir un vínculo de confianza.

Pero esta situación no hubiera debido impedir un "buen acuerdo" provisorio en Ginebra que "limitara el enriquecimiento de uranio" y marcara un "primer paso para frenar el avance de Irán hacia obtener las capacidades necesarias para contar con su propia bomba nuclear", deplora Nader.

El gobierno de Obama, recuerda el analista, siempre privilegió la vía diplomática para resolver la crisis nuclear. "No fue Estados Unidos quien cambió de posición estos últimos meses", sino "Irán, (que) ahora quiere negociar", afirmó.

De hecho, Irán espera que se produzca una reducción "limitada y reversible" de algunas de las sanciones que están estrangulando su economía, en especial aquellas que condujeron a un congelamiento de los haberes en bancos de terceros países pero no de Estados Unidos. Decenas de miles de millones de dólares están en juego.

El secretario de Estado, John Kerry, que el viernes viajó A Ginebra para participar en las reuniones con Irán junto a sus pares del grupo 5+1, negó el domingo que hubiera buscado precipitar un acuerdo con Irán. Estados Unidos "no es ciego ni estúpido" en estas negociaciones, dijo.

El jefe de la diplomacia estadounidense envió también un nuevo mensaje a Israel y a Arabia Saudita, preocupados por el acercamiento entre Washington y Teherán, al asegurar que estaba "perfectamente en condiciones de evaluar" si se está "actuando en favor de los intereses" nacionales "y del resto del mundo, en particular de aliados como Israel y los países del Golfo".

Los analistas destacan, en efecto, que ni Israel ni Arabia Saudita quieren un acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

"Israelíes y sauditas hicieron saber en su momento que querían que Estados Unidos entrara en guerra con Irán. Si hay acuerdo no habrá guerra, y es por eso que están insatisfechos", señala Titra Parsi, presidente del grupo de presión y de reflexión National Iranian American Council.

Según Nader, israelíes y sauditas están "angustiados" por la posibilidad de "una mejoría de las relaciones entre Estados Unidos e Irán en su detrimento", pues Teherán rompería su "aislamiento" y jugaría "un papel mayor en la escena regional".

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu insistió en que "hará todo lo posible para convencer a las grandes potencias de evitar la firma de un mal acuerdo" con el enemigo iraní, jugando incluso la carta de su influencia en el Congreso estadounidense, donde hay sectores que quieren reforzar las sanciones contra los persas.

En cuanto a los Estados del Golfo, "hay una pérdida de confianza en Estados Unidos en tanto garante del orden regional", analiza Ibish. "Los sauditas comienzan a preguntarse por qué Estados Unidos recompensa a sus enemigos y castiga a sus amigos", subraya el especialista.

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