UCRANIA Tecnología -  14 de diciembre 2013 - 14:52hs

En Ucrania, la movilización pasa por las redes sociales

Desde los llamamientos a la movilización hasta la ayuda entre manifestantes para el transporte y el alojamiento, todo pasa por internet y las redes sociales, convertidos en vectores de la contestación proeuropea en Ucrania bajo el nombre de #euromaidan.

Como un eslogan, este "hashtag", palabra clave en la jerga de las redes sociales, se destaca en letras grandes en un muro de la plaza de la independencia, corazón de las protestas desde hace tres semanas.

El martes por la noche, las redes sociales demostraron su capacidad para movilizar, con la afluencia de 10.000 manifestantes tras la llegada de las fuerzas antidisturbios a las dos de la madrugada.

Los mensajes se multiplicaron primero advirtiendo de un asalto inminente y luego con llamamientos a la movilización. Fueron pasando por las cuentas de los simpatizantes del movimiento, como EuroMaydan en Facebook (156.000 abonados), Twitter @EuroMaydan (16.800 abonados) o @euromaidan (20.000).

"La información en Facebook se propaga mucho más rápido que en los medios de comunicación tradicionales como la televisión o los periódicos", confirmó Irina Mukhina.

Esta activista forma parte del equipo que anima la página Facebook "Evromaidan SOS" (27.000 abonados) en un apartamento de Kiev, cuya dirección prefiere mantener en secreto.

Creada "en cinco minutos" por activistas de derechos humanos y juristas, la página estaba destinada inicialmente a ayudar a los opositores heridos por la intervención de la policía en una manifestación el pasado 30 de noviembre.

Ahora se ocupa más bien de las tareas de organización del movimiento.

"¡Sin las redes sociales, jamás habrían conseguido reunir a 10.000 personas en una hora!", constata Andri Taranov, que trabaja en una compañía especializada en el análisis de los medios de comunicación.

Con la ayuda de amigos, difundieron mensajes explicativos sobre la contestación para el este del país, rusófono y base electoral del gobierno. Lo hicieron utilizando Facebook o su equivalente ruso VK, muy popular en Ucrania.

El objetivo: contrarrestar la cobertura de los medios de comunicación locales, bastante favorables al gobierno.

"Y dio resultado: la gente escuchó, hablaron de ello, aportaron argumentos", estima Taranov.

En la Revolución Naranja de 2004, que aupó al poder a los prooccidentales derrotados en 2010 por Viktor Yanukovich, el protagonismo fue para la televisión, y sobre todo para la cadena opositora 5 Kanal.

Ahora es para las redes sociales.

El 21 de noviembre, en cuanto se conoció la decisión del gobierno de no firmar el acuerdo de asociación con la UE, la información "se propagó como un reguero de pólvora", cuenta Maksym Savanevskyi, director de PlusOne, una empresa especializada en el marketing digital.

"Nunca se habían vivido momentos así en la historia de Ucrania, en los que todos los debates giraban en torno a un único tema" en las redes sociales, explica.

El número de personas conectadas a Facebook esa noche se duplicó y desde entonces se mantiene en un nivel alto. "La gente sigue lo que pasa a través de su teléfono móvil y sus amigos que fotografían los acontecimientos" en la red, añade el experto.

Y Twitter, muy poco utilizado en el país antes del movimiento, también vive momentos de gloria, con hasta 3.000 mensajes por hora con la palabra clave #euromaidan.

Twitter sirvió sobre todo para transmitir las propuestas de ayuda entre particulares: compartir coche para ir a Kiev desde provincias con la palabra clave #gettomaidan o dar alojamiento, entre otros servicios.

En Facebook, varios comercios anunciaron que proponían calefacción y té a los activistas para hacer frente a las temperaturas glaciales. Los restaurantes ofrecieron comida gratis.

Varias páginas internet recaudan ayuda financiera de los ucranianos en el extranjero y la web galas.org.ua pone en relación a las personas que proponen o buscan alojamiento, comida o transporte.

En esta página web, Irina Morzova y sus colegas pusieron el local de su empresa a disposición de los manifestantes que no tienen donde alojarse.

"Tenemos una oficina donde hace calor por la noche, ¿por qué no habríamos de ayudarles? Pasan mucho tiempo fuera luchando por nosotros", explica Morzova.