Kourtney, Khloé y Kim Kardashian

SHOWBIZ

El famoso clan Kardashian-Jenner no está dispuesto a permitir que la actual crisis del coronavirus altere el calendario de grabación de su popular reality y retrase la emisión de los episodios que sus fans están esperando como agua de mayo.

Aunque el reparto al completo se encuentra en aislamiento en sus respectivas mansiones, para respetar las medidas de distanciamiento social establecidas por el estado de California donde residen, todos ellos han seguido documentando su día a día ejerciendo ellos mismos de cámaras.

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Por razones de seguridad, tanto Kris Jenner como sus famosas hijas y el resto de secundarios que aparecen con cierta frecuencia en las tramas del reality han cerrado las puertas de sus hogares a los técnicos que las siguen habitualmente a todas partes, para prevenir posibles contagios.

Según ha explicado ahora uno de los productores ejecutivos del programa, Farnaz Farjam, un miembro del equipo de 'Keeping Up with the Kardashians' se encarga de llevar un iPhone nuevo a casa de los protagonistas del reality cada lunes. Este dispositivo se usa a lo largo de los siguientes días para grabar y se recoge al final de la semana para llevarlo a la mesa de montaje.

Uno de los problemas que planteaba originalmente esta solución era que la calidad de las imágenes no sería la habitual. Por este mismo motivo, al inicio de la pandemia se instalaron trípodes y cámaras profesionales en las casas de Kim y Khloé Kardashian -que suelen llevar el peso de la historia- para que pudieran grabar entrevistas tipo confesionario en plano fijo. Los técnicos que se encargaron de montar estos set improvisados lo hicieron protegidos con trajes de seguridad y extremando las precauciones.

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