La idea del camuflaje es pasar desaparecido, pero para los militares de Estados Unidos los uniformes de combate ofrecen a cada rama de las fuerzas armadas la posibilidad de distinguirse del resto, una costosa tendencia de moda que molesta a los legisladores.
En el Congreso, la millonaria proliferación de atuendos de camuflaje ha generado indignación y es vista como un ejemplo de la extravagancia del Pentágono.
Antes de 2001, las tropas estadounidenses llevaban todas el mismo uniforme de camuflaje, una versión verde para climas templados y otra beige para el desierto.
Pero con el aumento del gasto militar después de los atentados del 11 de septiembre, el Cuerpo de Marines, el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea elaboraron sus propios uniformes de combate para las guerras en Irak y Afganistán.
En la actualidad hay 10 estilos de ropa de camuflaje diferentes, desde un modelo de "rayas de tigre" hasta un "acuaflaje" azul para los marineros, también apodados "arándanos".
En tiempos de austeridad presupuestaria, este verdadero desfile de modas ha sido criticado y ridiculizado dentro y fuera de las filas militares.
"Es algo que una persona común y corriente consideraría un despilfarro de dinero", dijo Larry Korb, ex funcionario de defensa y oficial militar, ahora en el Centro para el Progreso Americano, un centro de análisis independiente.
La Infantería de Marina, que se considera un "mundo aparte" en la esfera militar, fue el primer servicio en sacar su propia indumentaria de camuflaje en 2002. Denominado MARPAT, el uniforme tiene un diseño digitalizado de "bosque" verde y otro de "desierto" beige.
Basado en un uniforme militar canadiense, el diseño está patentado y el Cuerpo de Marines prohibió a las otras ramas de las fuerzas armadas utilizar el patrón, que tiene el emblema del servicio bordado en la tela.
Esta decisión ha molestado a varios senadores, que quieren levantar esas restricciones.
Un proyecto de ley de gastos de defensa para 2014 incluye una enmienda según la cual "ningún servicio militar puede impedirle a otro el uso de ningún uniforme de camuflaje de combate".
Los comandantes del Ejército estadounidense intentaron introducir un modelo de camuflaje universal en 2005, que pudiera usarse en cualquier paisaje, pero el diseño fue un fracaso en Afganistán. En su lugar, el Ejército diseñó un uniforme "MultiCam" especialmente para los soldados desplegados en allí.
Desde 2010, el servicio ha gastado millones de dólares en busca de un nuevo diseño de camuflaje.
Sustituir el actual uniforme de combate del ejército podría costar hasta 4.000 millones de dólares en cinco años, según la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO), dependiente del Congreso.
La Fuerza Aérea comenzó en 2002 a desarrollar su propio modelo de camuflaje.
Luego de varios años y más de tres millones de dólares gastados, el servicio ha optado por un diseño de "rayas de tigre".
Los aviadores que usaron el uniforme en Afganistán y en Irak dijeron que no funcionó como comuflaje, sino todo lo contrario, que los destacaba.
En la Marina estadounidense, los militares llevan uniformes de un inusual camuflaje azul y gris.
Pero los "arándanos" no son ignífugos e incluso el secretario de la Marina, Ray Mabus, ha bromeado que ese camuflaje sólo funciona "si uno se cae por la borda".
A los legisladores el tema no les parece gracioso: un proyecto de ley de gastos de la Cámara de Representantes requiere que los militares tengan el mismo uniforme en todas sus ramas para octubre de 2018.
"No podemos darnos el lujo de tener diferentes modelos de camuflaje sólo argumentando espíritu de cuerpo. Para eso son los uniformes de gala", dijo el representante William Enyart, quien pidió la fecha límite.
"El presupuesto militar se ha duplicado en los últimos diez años y no podemos darnos el lujo de despilfarrar dinero ante la realidad económica actual", dijo en junio.
El comandante de los Marines, general James Amos, ha dicho sin embargo que el modelo les sienta muy bien: "Me encanta este uniforme y no tengo ninguna intención de cambiarlo".