Un Boeing 707 de la extinta Líneas Áreas Paraguayas, que luego funcionó como avión presidencial, será un museo que recordará esa parte de la historia de la aviación de Paraguay, tras una odisea terrestre que llevó el aparato del aeropuerto de Asunción a la ciudad de Loma Grande.
La aeronave, de 64 toneladas, fue trasladada la pasada semana hasta una posada turística propiedad de Ariel Cáceres, piloto comercial y artífice del proyecto.
Cáceres dijo a Efe que ahora se busca que el avión, adquirido en 1978 a la también fenecida aerolínea estadounidense Pan Am, se erija en un museo para honrar a los trabajadores que durante más de 30 años hicieron posible que LAP llevará la bandera paraguaya a una veintena de países.
Añadió que, una vez abierto el museo, el público podrá hacerse una idea de lo que supuso para Paraguay la existencia de LAP, fundada en 1963, durante el régimen del dictador Alfredo Stroessner, y que dejó de operar en 1994.
También servirá para proyectar el uso posterior del avión, que tras la quiebra de LAP pasó a ser parte de las Fuerzas Aéreas paraguayas y luego la nave del presidente Juan Carlos Wasmosy (1993-1998).
"Vamos a revitalizar todas las células, pintar como era antes y en el interior va a haber un museo con fotografías, historial electrónico, todo lo que sea de la historia de Líneas Áreas Paraguayas", explicó Cáceres.
La pasada semana el avión hizo su último viaje, hasta Loma Grande, esta vez remolcado, pero en una peripecia terrestre que puso a prueba la capacidad logística de todos los implicados, desde la Policía Nacional hasta funcionarios de la estatal eléctrica Administración Nacional de Energía (ANDE).
Tras un año planeando ese traslado con la Fuerza Aérea, el avión recorrió en 24 horas los 40 kilómetros que separan el aeropuerto de Asunción de Loma Grande, en el departamento de Cordillera.
Para ello se contrató a una empresa uruguaya que realizó el traslado en un convoy compuesto por siete vehículos pesados, una grúa para 50 toneladas y cuadrillas de la Policía Nacional y la Patrulla Caminera.
"Lo hicimos en 24 horas. Viajamos hasta un punto y ahí la Patrulla Caminera nos ofreció un lugar para pernoctar para continuar el trayecto al día siguiente al amanecer", explicó Cáceres.
Una de las claves de ese periplo fue la colaboración de los técnicos de la ANDE, que asistieron en las labores de desconexión y reconexión de los cables que se encontraban en el camino de la colosal nave, de 50 metros de largo.
"Tuvimos el acompañamiento de las cuadrillas de la ANDE también, porque teníamos que desconectar algunos cables para poder llegar hasta el lugar en Loma Grande", añadió.
Todo un desafío para conducir a su nuevo destino a este Boeing 707, que la historia de la aviación recuerda como la aeronave más grande fabricada a finales de 1950 y el primer modelo utilizado para el avión presidencial de Estados Unidos, el mítico Air Force One.
Ahora el reto consiste en habilitarlo como avión-museo y que el visitante reviva la sensación de estar en un aparato de LAP y con una tripulación paraguaya
Pero por encima de todo, que el museo preserve lo que es una parte de la historia reciente de Paraguay y sea a su vez un homenaje a las personas que hicieron posible que el avión, con capacidad para unos 200 pasajeros, surcara los cielos del mundo con la bandera paraguaya.
"Fueron comandantes, tripulantes, despachantes, ingenieros de vuelo, mecánicos y oficinistas, que engrandecieron el país a través de la aviación y que hoy están olvidados (...) Nadie los conoce y es justo que el Paraguay tenga un museo de aviación donde se los conozca", dijo Cáceres.
El museo se habilitara en el mismo lugar donde reposa un Fokker 100, también de LAP, que es utilizado como plataforma de entrenamiento para azafatas y restaurante.
FUENTE: EFE