Fotografías, reseñas periodísticas, discos y recuerdos de Rocío Dúrcal conforman una exposición con la que el municipio, del que tomó su apellido artístico y del que fue nombrada Hija Adoptiva en 1968, rinde homenaje a la cantante madrileña.
Fotografías, reseñas periodísticas, discos y recuerdos de Rocío Dúrcal conforman una exposición con la que el municipio, del que tomó su apellido artístico y del que fue nombrada Hija Adoptiva en 1968, rinde homenaje a la cantante madrileña.