Un complot maquiavélico urdido por unos padres adoptivos, un misterioso "polvo blanco" que habría servido para envenenar a una niña de 12 años: la divulgación el miércoles de parte del sumario judicial ha permitido conocer algunos detalles del caso Asunta, que tiene en vilo a España.
En la mañana del 22 de septiembre, un senderista encontró en una pista forestal de la localidad de Teo, cerca de Santiago de Compostela, el cuerpo si vida de Asunta Yong Fang Basterra Porto, una niña de origen chino adoptada cuando era un bebé por una pareja de Galicia (noroeste de España).
Rápidamente, la investigación apunta como principales sospechosos a la madre adoptiva, Rosario Porto, una abogada de 44 años, y su exmarido, el periodista Alfonso Basterra, de 49 años. En prisión preventiva desde el 27 de septiembre, ambos fueron acusados de asesinato el 18 de octubre.
Desde entonces, el caso, alimentado con cuenta-gotas por las filtraciones a los medios, mantiene en vilo a España.
Las fotos de Rosario Porto, envuelta en un chal morado, y de Alfonso Basterra, ambos esposados y mirando al suelo, acompañados por unos policías tras un registro, fueron portada de todos los periódicos.
Al igual que la de Asunta, sonriente, que la muchacha había publicado en su blog.
En este contexto tan emotivo, el magistrado instructor José Antonio Vázquez Taín lanza una bomba: afirmando que los sospechosos se niegan a cooperar mientras no levante el secreto de sumario, el magistrado hace pública la instrucción y envía a las diferentes partes un informe con sus primeras conclusiones, rápidamente divulgadas por la prensa.
Este texto pinta un siniestro escenario de un complot urdido durante un "periodo de al menos tres meses", durante el cual, el padre habría drogado a su hija adoptiva con la complicidad de su exesposa, antes de que esta última asesinara a la pequeña asfixiándola.
Rosario Porto, una mujer morena de pelo corto, que fue cónsul honorario de Francia en Santiago de Compostela entre 1996 y 2006, es "responsable de connivencia con el otro imputado, de drogar durante un periodo de al menos tres meses a su hija, y de asesinarla mediante asfixia mecánica el día 21 de septiembre", afirma el magistrado en su auto.
"Al igual que había efectuado los episodios anteriores, el día 21 de septiembre fue él (Basterra) el que suministró a la menor una dosis tóxica de orfidal para privarla de toda voluntad y defensa y presuntamente facilitar la acción de asfixia, en un plan concordado con Rosario", agregó el juez.
El magistrado basa sus afirmaciones en "los resultados de la autopsia y análisis de toxicología", así como en "declaraciones de personas del entorno de la menor", de las que resultaría que aprovechó "varias ocasiones que la menor pernoctó en su domicilio para drogarla con altas dosis de orfidal".
Rosario Porto, dice el juez, también acusó a su exmarido de "haber intoxicado supuestamente a la menor al menos en una ocasión, con polvos blanco", cuya naturaleza sigue siendo un misterio.
Acusándose mutuamente y dando versiones confusas, contradictorias con "pruebas objetivas", ambos siempre han negado ser los asesinos.
El móvil sigue siendo un misterio, después que la herencia de los abuelos maternos, de la que Asunta habría sido beneficiaria, haya sido descartado.
No obstante, en su auto, el juez Vázquez Taín concluye que los padres son los únicos sospechosos, tras haber descartado a otras tres personas. Unas conclusiones calificadas de "especulaciones" por el abogado de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren.
Entre los sospechosos descartados, un supuesto violador cuyos restos de esperma habían contaminado la ropa de la víctima mientras estaba siendo analizada en los locales de la guardia civil en unas circunstancias sin aclarar.
"Nada de lo que se ha contado al respecto tiene sentido. Si la niña tomó la superdosis de Orfidal que dicen, habría salido ya de mi casa moribunda, y no es así", había asegurado Basterra en una entrevista a El Correo Gallego, diario en el que trabajó varios años.
FUENTE: AFP