FRANCIA Moda y Belleza - 

La feminidad entendida por Rochas, Guy Laroche y Dries Van Noten cautivan en París

La feminidad, como la moda, también es una cuestión de gustos, según lo probó el contraste de representaciones de Guy Laroche y Rochas, con colores y siluetas delicadas.

El aclamado diseñador de Rochas, el italiano Alessandro dell'Acqua, deleitó a los asistentes a su desfile con un canto a la alegría; una colección cargada de energía positiva ya que, en palabras del propio modista, "la mujer está cansada del drama".

Siluetas alargadas con vestidos rectos que se superponen a camisas de terciopelo, en una colección centrada en el contraste de texturas: sobre la pasarela las lentejuelas, los brillos, brocados y estampados floreados fueron los protagonistas.

"He tratado de reflejar ese paso entre los días y las noches del invierno para contrastarlo con colores muy inusuales para mí en materiales también nuevos para la casa" , explicó Dell'Acqua a Efe en el "backstage" del Palais de Tokyo, donde tuvo lugar el show.

Tonos naranjas se mezclan con el verde botella, así como el rosa de las flores que destaca sobre el dorado en trabajados abrigos.

Una colección que ha supuesto un gran reto para el equipo de diseño de Rochas que ha tratado de contrarrestar unos diseños simples en cuanto a las formas con materiales de altísima calidad cosidos a mano, como han hecho con todos y cada uno de los abalorios que decoran pantalones, vestidos y chaquetas.

André Andrascik, la aguja tras Guy Laroche, empieza a hacerse a las formas de la "maison" explorando esta vez las siluetas, marcadas en la cintura y amplias en hombros y caderas, que se colorean con un simple carboncillo en sombras de gris.

"En las primeras colecciones me asustaban las formas y esta vez me dije que para que funcionaran tenía que basar las formas en la proporción" , explicó el británico Andrascik.

Así, Guy Laroche vuelve a lo esencial con volúmenes modernos y contornos sensuales que reinventan las piezas más clásicas de la marca.

La chaqueta aviador se acorta en torno a la cintura y se acolcha en las mangas combinada con pantalones ajustados de talle alto; las faldas lápiz se llevan con "tops ombligueros" en una propuesta de día que recuerda al estilismo militar, mientras que a la noche las prendas se aligeran con camisas pintadas a mano y cargadas de volantes.

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El concepto de lo femenino cambió con Dries Van Noten que, como viene siendo habitual en la firma, apostó por las texturas en estilismos de aires lujosos, extravagantes y llegados directamente del inframundo: incluso las modelos parecían zombies con un maquillaje de efecto ahumado que descendía por las ojeras.

Sobre la pasarela, maxiabrigos de leopardo sobre piezas lenceras en seda con estampados en raya desfilaron junto a batas de terciopelo enriquecidas con abalorios alrededor del cuello.

Verde, dorado, púrpura y negro colorearon una colección oscura pero muy glamurosa, en esa mezcla de textiles que marcan el estilo del diseñador belga, instalado hoy en una antigua librería reconvertida en estudio y tienda en el céntrico Quai de Malaquais de París.

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