La presidenta de la Fundación Unidos por la Niñez de Panamá, Jennie Barb señaló que preocupan las situaciones que se han registrado en la Comarca Ngäbe Buglé con las sectas religiosas y destacó que estas situaciones ponen en evidencia el olvido en el que se tienen a las áreas comarcales, donde los residentes de estas zonas no viven dignamente.
Barb señala que los niños que viven en estos sectores no poseen los aspectos esenciales para que ellos vivan con dignidad.
La presidenta asegura que por la amplitud territorial de la comarca y la dispersión de los poblados y las viviendas de las personas los dirigentes de las sectas aprovechan la situación para hacer este tipo de prácticas en la que toman a las personas más vulnerables para violentarlas.
El abuso sobre estos niños les creará un trauma complejo, que requeriá de atención psicológica para sobrepasarlas, explicó la especialista.
Barb instó a las autoridades a tomar cartas en el asunto y que se reúnan con los jerarcas comarcales para crear redes entre los líderes de cada región para capacitarlos y que denuncien los problemas que viven en estas regiones como incestos, sectas religiosas abusivas, alcohol y otros.
La psicóloga y especialista en violencia familiar indicó que los moradores de las comarcas guardan silencio debido al temor que impera, ya que muchos de los líderes de estas sectas son personas con desórdenes sociales y son violentos.
La presidenta señaló que se necesitan soluciones de vivienda, la presencia policial y educativa en las comarcas para que esta población pueda vivir de mejor manera.