La contaminación lumínica, un fenómeno poco regulado y escasamente estudiado en Panamá, comienza a ser analizada con rigor científico gracias a una investigación liderada por el doctor en astrofísica José Robles, quien advierte que el uso inadecuado de la iluminación nocturna tiene efectos directos en la salud humana, la seguridad alimentaria y los ecosistemas.
“Básicamente lo que estudiamos es la contaminación lumínica, el uso inadecuado de la iluminación de la noche, y sus afecciones en diferentes campos, como la calidad del sueño e incluso la seguridad alimentaria”, explicó Robles. El investigador señaló que su trabajo se enfoca especialmente en la cuenca hidrográfica y en cómo la luz artificial impacta a los polinizadores nocturnos, fundamentales para el equilibrio ecológico.
Robles destacó que Panamá no cuenta actualmente con regulaciones específicas sobre contaminación lumínica, a pesar de los efectos comprobados de la iluminación artificial excesiva o mal dirigida.
Panamá inicia estudios sobre contaminación lumínica
Con el respaldo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), el equipo de investigación logró instalar la primera estación profesional de monitoreo de contaminación lumínica en Panamá, un hito que también marca un precedente en Centroamérica.
Entre los hallazgos preliminares, Robles explicó que uno de los principales problemas radica en la longitud de onda de la luz azul, ampliamente utilizada en luminarias modernas. “La luz azul interrumpe el ritmo de sueño; en teoría deberíamos usar más luz hacia el amarillo, pero menos cálida”, precisó.
El investigador considera que estos estudios pueden servir como base para políticas públicas, mejoras en el diseño urbano, protección ambiental y decisiones informadas sobre el uso de la iluminación artificial en el país.