Desde que existen registros confiables, el golfo de Panamá atravesó una temporada seca sin su característico pulso de aguas frías y ricas en nutrientes, un fenómeno clave para la pesca, los ecosistemas marinos y el clima costero del Pacífico panameño. El hecho, considerado sin precedentes en al menos cuatro décadas, fue documentado en un estudio liderado por el Smithsonian Tropical Research Institute(STRI) y publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
En términos simples, el océano dejó de comportarse como siempre lo había hecho, lo que los científicos interpretan como una nueva y preocupante señal del desajuste climático que ya impacta directamente a Panamá.
Golfo de Panamá: Significado e importancia de la surgencia
Cada año, entre diciembre y abril, los vientos alisios del norte empujan las aguas superficiales cálidas mar adentro. Ese desplazamiento permite que afloren aguas profundas, más frías y cargadas de nutrientes: un proceso conocido como surgencia.
Este mecanismo:
- Alimenta el fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina.
- Sostiene pesquerías altamente productivas.
- Refresca las playas del Pacífico panameño en plena temporada alta.
Durante más de 40 años, los registros satelitales y costeros mostraron un patrón estable, con enfriamientos regulares entre enero y abril.
Patrón de surgencia se rompe durante el 2025
Ese patrón se rompió. El análisis de más de cuatro décadas de datos reveló que en 2025 la surgencia:
- Se retrasó más de seis semanas.
- Duró apenas 12 días, frente a un promedio histórico de 66 días.
- Fue mucho más débil.
La temperatura superficial del mar solo descendió hasta 23,3 °C, cuando en años anteriores se habían registrado mínimos cercanos a 14,9 °C.
Las imágenes de clorofila —indicador de productividad marina— muestran el contraste con claridad:
en febrero de 2024 el golfo aparecía con tonos rojos y amarillos intensos; en febrero de 2025, predominaba el azul, señal de aguas pobres en nutrientes.
“En 40 años de datos nunca habíamos visto algo así”, resumió el investigador Aaron O’Dea, del STRI.
El viento, La Niña y un sistema que falló
Según los autores del estudio, el principal factor fue el debilitamiento del chorro de viento de Panamá. En 2025, los vientos del norte fueron menos frecuentes, más cortos y más débiles, insuficientes para activar la surgencia.
Los modelos climáticos sugieren que este comportamiento podría estar vinculado a la posición anómala de la Zona de Convergencia Intertropical durante el episodio de La Niña 2024–2025, aunque los mecanismos exactos aún se investigan.
Pesca, corales y comunidades costeras en riesgo
Aunque los impactos completos todavía se evalúan, el estudio advierte consecuencias “probablemente significativas” para Panamá, entre ellas:
- Reducción de la productividad pesquera, especialmente de especies pequeñas como anchovetas y arenques.
- Mayor estrés térmico en arrecifes de coral, al perder el enfriamiento estacional natural.
- Afectación directa a economías costeras, donde la pesca representa sustento diario y seguridad alimentaria.
Para los científicos, este evento no es aislado, sino una señal temprana de cómo el cambio climático puede alterar sistemas oceánicos que Panamá ha dado por garantizados durante generaciones.