LONDRES ( AP ). Uno de los asesinos más notorios de Gran Bretaña inició una demanda contra las autoridades penitenciarias porque no lo protegieron cuando otro preso intentó degollarlo y le abrió un tajo en la garganta.
Ian Huntley cumple cadena perpetua por los asesinatos en 2002 de Holly Wells y Jessica Chapman, de 10 años, en la aldea de Soham, en el sur de Inglaterra.
Huntley, un empleado de la escuela a la que asistían las víctimas, fue atacado en marzo por otro preso.
El ministerio de Justicia confirmó el sábado la demanda de Huntley y dijo que sería " defendida con vigor ".
Meses atrás, el entonces secretario de Justicia Jack Straw dijo que el gobierno no tenía " la menor intención " de indemnizar a Huntley.
Huntley ha intentado suicidarse varias veces en la cárcel. En 2005, otro preso le arrojó agua hirviendo.



