¿Qué fue lo pasó? Esa es la pregunta que todos se hacen en relación a la muerte de nueve recién nacidos en la sala de neonatología del Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social, en especial los padres.
"Mi bebé nació el 10 de junio, nació bien. No necesitó reanimación respiratoria, tenía un peso adecuado. El 11 lo vi bien, el 12 le pusieron catéter umbilical y de allí fue su deterioro", narró Agnes Castillo, madre de una de las víctimas fatales. "El día 13, cuando me daban salida, fui en la mañana temprano, las enfermeras me dijeron que la doctora tenía que hablar conmigo. Al mediodía, la doctora me dijo que mi bebé estaba grave, que estaba muy grave", agregó Castillo, quien terminó su relato contando que al llegar a su casa recibió una llamada de la doctora informándole que su bebé estaba más delicado y que era mejor que regresara al hospital. Agnes llegó a las 6:15 p.m. y su hijo murió a pocos minutos antes de las 10 p.m.
Tanto la historia de Agnes como la del resto de los padres son similares y tienen entre puntos en común la nutrición parenteral, además del alcohol bencílico, el cual es un elemento que forma parte de la heparina, medicamento anticoagulante.
Hasta ahora, el equipo de científicos que se mantiene investigando la causa de muerte de los neonatos no ha logrado encontrarla, sin embargo han desarrollado una serie de hipótesis basadas en los hallazgos. Entre ellas están la asociación en el tiempo y administración de nutrición parenteral, asociación con otros medicamentos administrados, la presencia de alcohol bencílico en la nutrición y orina de los niños afectados.




