El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá contabilizó 746 réplicas hasta las 7:40 a.m. de este viernes 16 de octubre de 2026, tras el terremoto de magnitud 7.5 registrado el pasado 9 de octubre en la región de Azuero. La entidad mantiene el monitoreo de la actividad sísmica y realiza investigaciones sobre posibles deformaciones del terreno en sectores costeros.
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¿Cuánto tiempo podrían continuar las réplicas del terremoto en Azuero?
Luque indicó que las réplicas se distribuyen alrededor del sistema de fallas de Azuero, cerca de la zona donde ocurrió el terremoto principal.
Según el especialista, estos movimientos forman parte del proceso de reacomodo de los bloques de la corteza terrestre después de la liberación de energía provocada por el sismo.
El director estimó que la actividad de réplicas podría prolongarse entre uno y dos meses, aunque aclaró que otros movimientos sísmicos registrados fuera de esta zona no necesariamente están relacionados con el terremoto del 9 de octubre.
¿Por qué el mar parece haberse alejado en algunas zonas de Azuero?
El Instituto de Geociencias también investiga reportes de residentes sobre posibles cambios en la línea de costa, particularmente en sectores donde las aguas parecen haberse alejado de su posición habitual.
Luque explicó que los terremotos de gran magnitud pueden provocar deformaciones del terreno, como levantamientos o hundimientos, que modifican las características del relieve.
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“Cuando hay un evento como este, hay deformación del relieve”, señaló el especialista.
Para investigar estos cambios, se han desplegado equipos de geólogos que trabajan en coordinación con especialistas internacionales, incluidos profesionales de Venezuela y una geóloga procedente de Colombia cuya incorporación fue anunciada.
Las investigaciones buscan determinar si se produjeron modificaciones permanentes en el terreno y medir su extensión.
La Pitalosa, zona identificada por el Instituto de Geociencias
Durante sus declaraciones, Luque identificó La Pitalosa como el área donde se registró el impacto del evento sísmico principal.
Sin embargo, explicó que la energía liberada pudo ocasionar deformaciones en zonas cercanas, por lo que las investigaciones abarcan otros sectores del litoral.
Los especialistas realizan mediciones de campo para obtener datos que permitan establecer las dimensiones de los posibles levantamientos o hundimientos del terreno.
El Instituto de Geociencias continuará monitoreando las réplicas y evaluando los cambios geológicos asociados al terremoto, mientras avanzan las investigaciones sobre el comportamiento del sistema de fallas de Azuero.


