El uno (1) de marzo del 2022, al leer las noticias, me encontré con el titular del prestigioso periódico The Wall Street Journal donde se relataba: “Rusia apunta a áreas civiles ucranianas para desmoralizar a la resistencia.” En aquel artículo, se hizo énfasis en que “al menos 10 personas murieron cuando un proyectil explotó frente a un edificio administrativo ubicado en la plaza central de Kharkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania.” Poco yo sabía, que dos días después, conocería a una de las víctimas de este ataque civil, y todas mis conversaciones con él, empezarían así: “Hola, estoy vivo.”
(Ver el impactante momento de la explosión en la tienda Technoezh)
Qué dice el derecho internacional: ¿Terrorismo, crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad?
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, al dirigirse al país acerca de los ataques rusos, los llegó a catalogar como un “terrorismo de parte de Rusia.” No obstante, a pesar de que los mismos conceptualmente no encajan dentro del término del terrorismo, sí pueden ser catalogados como crímenes de guerra. Los crímenes de guerra han sido reconocidos internacionalmente, por lo que se pueden definir de una manera sucinta como aquellas violaciones del derecho internacional humanitario que incurren en responsabilidad penal individual según el derecho internacional.
De todas maneras, hay que tomar en consideración que la diferencia conceptual de los crímenes de guerra, y los otros crímenes internacionales, como el genocidio y crímenes de lesa humanidad, yace en que los crímenes de guerra siempre deben tener lugar en el contexto de un conflicto armado, ya sea internacional o no internacional. De hecho, el Estatuto de Roma, constituido en 1998, al definir los actos punibles dentro de los crímenes de guerra, incluye como violación grave al derecho internacional “dirigir intencionalmente ataques contra bienes civiles, es decir, bienes que no son objetivos militares.” (Estatuto de Roma, Art. 8 acápite b, párrafo II)
Esta tipificación está basada en el art. 53 del Convenio de ginebra de 1949, donde se condena lo siguiente: “Está prohibido que la Potencia ocupante destruya bienes muebles o inmuebles, pertenecientes individual o colectivamente a personas particulares, al Estado o a colectividades públicas, a organizaciones sociales o a cooperativas…..”
Cabe agregar que la tienda de Aleksey, no fue la única víctima de este ataque ruso. Los edificios gubernamentales, una casa de ópera, y un “concert hall” fueron destruidos de igual manera. Los medios internacionales han mencionado de manera ambigua los daños civiles que fueron causados en Kharkiv por estos ataques, por lo que han fallado en humanizarlos. Al ser nosotros los que observamos las imágenes del “antes y “después” de la tienda Technoezh, podemos palpar de manera directa las consecuencias de la guerra en Ucrania, y podemos concluir que la guerra no solo se está llevando vidas de civiles, como los 10 individuos que fallecieron en Kharkiv, sino que también está destruyendo el sustento económico en cuestión de segundos de microempresarios ucranianos.
Para concluir, es incuestionable que Aleksey; los propietarios de la casa de opera destruida; las 10 víctimas fatales; los edificios gubernamentales; y los 35 civiles lastimados, son víctimas de guerra por las fuerzas rusas, toda vez que se están atacando bienes y vidas civiles sin razón alguna. Cinco (5) días antes de la guerra, Aleksey estaba viajando el mundo, y orgullosamente me comentó que llevaba 40 países visitados. Hoy por hoy, Aleksey está luchando por su país, y los crímenes de guerra se están llevando de manera inimputable contra él, y el pueblo ucraniano.



