GINEBRA Cine -  18 de febrero de 2017 - 10:54

Director suizo Claude Barras se ve ya en cima del cine por nominación a Oscar

El cineasta suizo Claude Barras ha llegado al "Everest" del séptimo arte con la nominación al Oscar de su primer largometraje de animación "La vida de Calabacín" y revela a Efe que su éxito "inesperado" se debe a la "singularidad" del filme "que ofrece a los niños algo más que entretenimiento".

"Llegar a los Oscar es como llegar a la cima del Everest. No puedes subir más alto", señala en una entrevista a Efe.

La película, que se estrenará la próxima semana en España, se sumerge en el mundo de Ícaro, un niño de nueve años que, tras la muerte repentina de su madre, es enviado a un hogar de acogida llena de otros niños huérfanos, con una vida igual de difícil que la suya.

Aunque al principio le cuesta encontrar su sitio en el orfanato, el protagonista, que por motivos sentimentales prefiere que le llamen "Calabacín", descubrirá un mundo diferente, aprenderá a confiar, y construirá una auténtica familia con sus nuevos amigos.

El primer largometraje del director helvético es el resultado de diez años de trabajo, desde que Barras descubrió la novela "Autobiografía de un Calabacín" del escritor francés Gilles Paris, en la que se basa la cinta.

El cineasta decidió suavizar algunos de los elementos más duros de la novela, que ofrece "muchos detalles sobre los malos tratos que reciben los pequeños", porque "no quería que fuera demasiado violento para los pequeños", asegura.

Durante cuatro años y a un ritmo de 20 a 30 segundos por día, Barras dio vida a este relato "lleno de emociones", en el que intentó "explicar un trasfondo social duro" sin herir las sensibilidad de los más pequeños.

Para conseguir este equilibrio, Barras decidió introducir "los máximos momentos humorísticos posibles", algo que le confiere realidad a la historia porque, según opina, "los niños están predispuestos a reirse de las cosas, incluso cuando lo pasan mal".

Con animación minuciosa y realista realizada con una técnica de rodaje basada en continuas tomas fotográficas, el stop-motion, el filme toma la simplicidad por bandera tanto en la representación de las marionetas, de los decorados, la composición de la música o la elaboración de los diálogos.

"El filme es minimalista porque nos hemos esforzado en potenciar la riqueza de los pequeños detalles", puntualizó el director que ha contado con la ayuda de diez animadores.

Tomando como inspiración a los grandes del stop-motion como Tim Burton o Wes Anderson, también "La vida de Calabacín" reivindica "otra forma de hacer animación", alejada de los estándares de las grandes compañías estadounidenses como Pixar o Disney, afirma Barras.

El cineasta explica que en Europa "existen muchos largometrajes de autor de animación con técnicas no convencionales", aunque a veces pasen desapercibidas.

Asimismo, Barras agradece la libertad que le confiere un proyecto tan pequeño como "La vida de Calabacín", que ha costado un millón de euros, ya que "cuanto más caro es el filme, más gente va a intervenir en la escritura guión y en el rodaje", explica.

La gran acogida que ha tenido la cinta, que se ha vendido a más de 60 países y ha cosechado un gran éxito en festivales de todo el mundo, contrasta con los seis años que Barras tuvo que invertir para encontrar un productor que apostara por él.

No obstante, cinco meses después de que acabara la película en diciembre del año pasado, el filme se presentó en el Festival de Cannes, un momento que Barras califica de "increíble".

A las puertas de la ceremonia de los Oscar, el director confiesa que está "tan contento como cansado" y que cuando acabó la película "no tenía ni idea de si funcionaría".

Destacó, además, la buena relación con el cineasta holandés Michaël Dudok de Wit, el creador de "La tortuga roja", y con quien competirá por la estatuilla en el Teatro Dolby de Hollywood el próximo día 26.

No obstante, el director pronosticó que se repetirá el resultado de los Globos de Oro, en los que la producción de Disney "Zootopia" se hizo con el galardón.

"Lo más importante para mí es que los niños vean cosas distintas y diversas a las que están acostumbrados, algo que les puede hacer reflexionar. Todos los premios y festivales han provocado que se hable del filme y que más niños vayan a ver la película, que es mi principal objetivo", concluye.

FUENTE: EFE