Miran lleva a un invitado inesperado a la mansión; es Sheimus, único testigo de la muerte de Dilsah (madre de Miran) hace 30 años y que anteriormente Azize lo había visitado para que cambiara la versión de la historia. Allí Sheimus revela ante todos quien es realmente Azize, la describe como una mujer cruel y despiadada que arruinó la vida de su propia familia. Miran luego le exige a su a su abuela que abandone la mansión.



