Agencia EFE

México (EFE). Es una extraña raza de perros que no tiene pelo y que se aleja de los cánones de belleza al uso. Muy cariñosos, los 'xolos' están íntimamente ligados a la cultura mexicana. Cada ejemplar con pedigrí puede costar más de dos mil dólares, pero están en peligro de extinción.

En la mitología azteca se pensaba que los perros de la raza xoloitzcuintle acompañaban a las ánimas de los difuntos en su camino hacia el inframundo. Por eso se les sacrificaba y enterraba junto a los amos muertos.

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Etimológicamente 'xoloitzcuintle' proviene del nahuatl y es la unión de dos palabras: "itzcuintli", que significa perro y "xótotl", que era el dios azteca de la vida y la muerte.

Cuando ingresas en el Museo Dolores Olmedo, de Xochimilco (ciudad de México), se oyen al fondo los ladridos de doce xoloitzcuintles, canes también llamados 'perro pelón mexicano' o 'perro azteca'.

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La estatua de uno de ellos está mirando hacia el balcón de la que fuera la alcoba de Doña Dolores, en señal de protección, esconde bajo el monumento el cuerpo de Náhuatl, el 'xolo' preferido de la dueña de la casa.

Alrededor de la escultura protectora corretea Ollín, de 12 años. Es el más mayor de todos. Dolores Olmedo lo pudo conocer. Más lejos, Itztli, con 4 meses, es el más joven.

Físicamente, estos canes de alta alcurnia, no resultan demasiado atractivos. Tienen un cuerpo esbelto, ojos rasgados, orejas triangulares y rectas y un cuello largo. Algunos ejemplares tienen más o menos pelo (en la cabeza y en la cola). La ausencia de pelaje es debido a una mutación genética ya que sólo tienen un gen de un cromosoma no-sexual con dominancia parcial.

Felipe Navas de Santiago lleva cuatro años cuidando a estos perros en el Museo Dolores Olmedo. Antes era voluntario en la recogida de animales de la calle. "Son muy cariñosos, al no tener pelo, la relación que se establece con los humanos es 'piel con piel', muy estrecha y hacen la función de manta caliente", explica el cuidador en entrevista con Efe.

Aunque su temperatura corporal promedio es de unos 38 grados centígrados, según recoge la web especializada perrosdemexico.com.mx, parece que tienen más al tocarlos. De hecho , los 'xolos' fueron utilizados con fines terapéuticos.Efectivamente a los xoloitzcuintles se les atribuye propiedades "en cierto modo curativas".

Algunas personas que los han tenido indican que su permanente calor corporal, que se transmite al tocarlos de forma directa debido a su alopecia, puede llegar a disminuir el dolor muscular, mejorar el reumatismo y las molestias estomacales. Donde va muy bien, sin duda, es con los alérgicos, que no deben temer nada al no tener pelo.

"Estos perritos son muy especiales y la gente los considera mascotas exóticas. No es fácil encontrar los criaderos y menos verlos por la calle. Cuestan mucho dinero, depende de sí sus padres son campeones y de sí tienen pedigrí. Tienen mucha aceptación en los concursos porque son muy listos y resistentes", comparte con Efe, Felipe Navas.

La pareja de artistas, Frida Kahlo y Diego Rivera, eran devotos de esta raza de perros. Vivieron con varios en la Casa Azul de Coyoacán. En alguna fotografía se ve a la pintora recostada en la cama junto a uno de ellos.

Hoy en día los "xolos" se distinguen por su enorme valor y las federaciones caninas internacionales los reconocen como perros de clase alta.

Todavía hace dos años en la Expo Can de Ciudad de México se podían cotizar en más de 30.000 pesos (2.300 dólares). Ahora el precio ha bajado un poco porque la población ha crecido. En el país azteca es posible conseguir un cachorro por 1.500 dólares y, si es un campeón premiado en los certámenes, su precio puede alcanzar los 5.000-8.000 dólares.

El hecho de que estén en riesgo de extinción, tal vez, aumenta su valor. Y es que según la American Kennel Club (AKC), asociación canina estadounidense que emite sus propias reglas para la crianza de perros, la población mundial de xoloitzcuintles es de 30.000 ejemplares, sobre un total aproximado de 900 millones de perros y están repartidos por México, Francia, Armenia, Suecia, Finlandia, Eslovaquia, Ucrania y Perú.El experto en 'xolos' del Museo Dolores Olmedo desmonta varios mitos que giran en torno a estos perros.

"Sí ladran. Se pensaba que no tenían cuerdas vocales. También se suponía que eran vegetarianos y que los aztecas los alimentaba con maíz y vegetales por la ausencia de los premolares. Son carnívoros como cualquier otro perro", comenta mientras Tenoch, un can adulto, intenta comerse el micrófono.

El xoloitzcuintle aparece representado en muchas esculturas y pinturas. Los aztecas lo consideraban sagrado. También se cree que en la cultura Mexica se comía su carne.

Felipe Navas cuenta que en algunas tumbas se han encontrado restos óseos que así lo demostrarían. Hernán Cortés afirmó al llegar a Tenochtitlán, en 1519, que "unos perrillos pequeños se criaban para alimento".

En cuanto a su carácter, son excelentes perros de compañía, nobles, fieles y muy cariñosos. El cuidador del museo enumera sus características: "Muy inteligentes y fáciles de educar, fuertes, tranquilos y amigables. También son buenos vigilantes".

Esta raza vive una media de 12 a 14 años y, dependiendo del tipo de xolo, puede pesar entre 5 y 20 kilos. Los hay pequeños, estándar y medianos. Aunque su piel está más expuesta al sol y a otro tipo de lesiones, los 'xolos' tienen una gran capacidad para sanar rápidamente.

Nos despedimos de los 12 xoloitzcuintles, varios de ellos se tumban al lado de una de las estatuas en su honor. No se sabe cuál es de bronce y cuál es real.

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