Sudeste de México en auto: playas, ruinas y mucho más. Foto/Dreamstime

AP

La policía no pidió coimas. Las carreteras eran rápidas y seguras. La comida, espectacular.

Un recorrido del sureste de México en auto ofreció el mejor antídoto para quienes vienes del frío en el hemisferio norte y para quienes no también: sol, playas, buena comida, buenas bebidas y vistas únicas, desde ciudades coloniales hasta ruinas mayas. Lo mejor de todo fue que el viaje más largo tomó cinco horas, de Playa del Carmen a Campeche.

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La vuelta de unos 1.600 kilómetros (1.000 millas) abarcó tres estados muy diferentes: Quintana Roo, donde se encuentran Cancún y Playa del Carmen, tiene el ambiente más internacional. En Campeche reina una atmósfera tranquila y colorida que ofrece un buen contraste con la cocina y la importancia cultural de la península del Yucatán.

El alquiler de autos es relativamente barato, aunque los seguros aumentan los costos. Hay buenas autopistas, en algunas de las cuales hay que pagar peajes, si es que hay alguien en los puestos de control. A menudo no hay nadie.

A veces uno termina viajando largas distancias prácticamente solo.

El turismo es particularmente tentador para los estadounidenses, ya que el peso vale hoy la mitad de lo que valía hace cinco años.

HISTORIA E IGUANAS

El recorrido empezó en Petit Lafitte, un pequeño hotel en las afueras de Playa del Carmen, donde no hay turbas de gente bebiendo. Quienes se alojan en el hotel vuelven con frecuencia y es común que los huéspedes se abracen con el personal a su llegada y se llamen por el nombre de pila.

Después de una semana de playa y ceviche, se escucha el llamado de la carretera. Primera parada, Campeche, la capital del estado del mismo nombre, con su sabor a pueblo pequeño y sus calles coloridas. La parte vieja es del siglo 17 y está rodeada por un muro hexagonal, con siete baluartes intactos, cada uno con un diseño y significados diferentes. La Puerta del Mar da a una pasarela peatonal junto al mar.

A una hora de Campeche se encuentra la ruina maya de Edzna, del siglo 7 a.C. Jardines bien cuidados separan las estructuras mayas, incluido el imponente Edificio de los Cinco Pisos. A los niños les encanta correr por allí y divisar iguanas.

En el camino de Campeche a Mérida, la capital del Yucatán, considere hacer una parada en la Hacienda de Santa Rosa, una lujosa propiedad de Starwod cuya habitación más barata cuesta 300 dólares la noche. El restaurante sirve deliciosos platos típicos de Yucatán en una atmósfera serena. El spa funciona en lo que supo ser una pequeña iglesia.

MÉRIDA, FLAMENCOS Y UXMAL

Mérida es todo lo que no es Campeche. Grande, bulliciosa y polvorienta. Pero tiene numerosos puntos de interés para el turista y también para jubilados de Estados Unidos y Canadá. La catedral es una estructura austera e imponente, cuyas elegantes decoraciones fueron retiradas por elementos seculares durante la revolución mexicana. Hay numerosas iglesias en el centro histórico, el cual puede ser recorrido en carritos tirados a caballo conocidos como "caleches". Autobuses turísticos abiertos recorren los barrios más modernos, en los que hay grandes mansiones, sobre todo sobre el Paseo de Montejo. Un café de Starbucks parece salido de una película de la belle epoque.

Mérida es un buen punto de partida para visitas a dos de los sitios más interesantes de la región: la Reserva de la Biosfera Ría Celestún y las ruinas mayas de Uxmal.

Celestún maravilla al más desinteresado de los adolescentes con su colonia de miles de flamencos rosados, mientras que Uxmal cuenta con muchas estructuras únicas, incluido el Palacio del Gobernador, el Cuadrángulo de las Monjas y la Pirámide del Adivino. Uxmal da una idea cabal de lo que era la vida en la época de los mayas sin las multitudes que hay en Chichén Itzá.

COMIDA

Por si las playas, los sitios coloniales y las ruinas mayas no fuesen suficientes, la región ofrece también una cocina notable. El ceviche mexicano (sin maíz ni papas, como el peruano; solo con frutos de mar) y el pescado fresco cocinado con ajo y salsa de chili son exquisitos. Lo mismo que otro plato típico, la conchinita pibil (carne de cerdo bañada en cítricos y especies, envuelta en hojas de plátano y cocinada a fuego lento). Por la noche abundan los crepes con nutella o queso. El desayuno yucateco son los huevos motuleños (huevos, tortilla frita tipo tostada, frijoles negros, una salsa preparada con tomates, jamón y chícharos, plátano macho y queso blanco).

Ahora que el chocolate mexicano está de moda, se puede probar el chocolate típico local en Mérida y Campeche. Se recomienda variantes con poca leche y poco azúcar para saborearlo realmente.

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