Alcalde de Jerusalén promete imponer calma

AP

El alcalde de Jerusalén reclamó el jueves que se reprima una ola de movilización palestina, y la policía incrementó la seguridad después que un automovilista palestino conocido por actos de violencia contra Israel atropelló una estación del ferrocarril ligero y mató a una bebé.

El atentado del miércoles acentuó la tensión en Jerusalén oriental, el sector de la ciudad santa capturado por Israel en 1967 y que los palestinos reclaman como su capital.

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Desde hace meses jóvenes palestinos enfrentan frecuentemente a la policía israelí, arrojan piedras y bombas incendiarias a autos israelíes y trastornan el funcionamiento del tren ligero, un medio de transporte que intenta unir la ciudad.

El alcalde Nir Barkat dijo en una entrevista con la Associated Press que la violencia se ha vuelto intolerable, y prometió restaurar el orden.

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"Lo que vimos ayer (miércoles) es un nivel más alto, de gente que atropella a una beba de tres meses", dijo Barkat. "Debemos combatir la violencia y ganaremos esa guerra".

Barkat tiene un puesto particularmente difícil, al presidir una ciudad en la que habitan judíos seculares y devotos, una comunidad insular judía ultraortodoxa y más de 200.000 palestinos. Es una caldera de intereses en conflicto que frecuentemente estallan en violencia.

El reciente malestar ha generado acaso la mayor crisis para Barkat, un ex empresario del sector de alta tecnología, en los seis años que lleva en el puesto.

La violencia comenzó con el secuestro y muerte de tres adolescentes israelíes en Cisjordania, a lo cual extremistas judíos respondieron con el secuestro y muerte por fuego de un adolescente palestino en Jerusalén oriental, lo que provocó movilizaciones violentas. La presencia de nacionalistas judíos en un barrio árabe y choques en el lugar santo más disputado de la ciudad han alimentado aun más las tensiones.

La policía calificó de ataque terrorista el incidente del miércoles, en que murió una ciudadana estadounidense de tres meses y otras ocho personas sufrieron heridas.

El conductor, identificado como Abdel Rahman al-Shaludi, era un palestino de Jerusalén oriental que había purgado una condena por sus actividades como miliciano. La policía lo hirió cuando intentaba huir y murió más tarde de sus heridas.

El vocero de la policía Micky Rosenfeld informó que varios cientos de policías adicionales fueron desplegados en áreas sensibles del oriente de Jerusalén. Dijo que entre los refuerzos hay tropas para control de disturbios y policía paramilitar fronteriza.

También se han puesto en marcha equipos para recopilación de información de inteligencia como globos de vigilancia. Dijo que el aumento de la vigilancia es una "decisión estratégica" relacionada con la situación en general, no en respuesta al asesinato del miércoles.

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